Por Henry Peñalver Herrera
Hay un dicho en el pueblo guajiro que resume con precisión el arte de esperar algo que nunca llega, «quedó como la novia de Barrancas». Cuentan las viejas lenguas de esta tierra que la expresión nace de aquellas prometidas que se sentaban en las puertas de sus casas, con el vestido blanco planchado y la mirada perdida en el horizonte, esperando a un novio que jamás aparecía. Horas, días, meses de espera para terminar con la certeza de que el único que llegaba era el sol a quemarles la paciencia y vaya que el 18 de agosto de 2026, el municipio de Barrancas volvió a demostrar que el dicho no es solo una anécdota folclórica, sino una profecía que se cumple con mayor puntualidad que un apagón de Air-e.
La cita fue en el municipio que le da nombre al refrán. Allí se convocó una reunión con todas las de la ley: el gobernador Jairo Aguilar haciendo su entrada triunfal, los alcaldes del sur del departamento (más perdi´os que algodón en agua), representantes de la Superintendencia de Servicios Públicos, del Ministerio de Minas y Energía, representantes de los paros y, por supuesto, los directivos de la quebrada empresa Air-e. El motivo: las constantes fallas en el servicio de energía que llevaban más de seis meses afectando a la región. La comunidad había protestado, había bloqueado vías, había exigido respuestas. Los barranqueros estaban hartos de que el único fluido que circulaba por sus calles fuera el de sus justas quejas.
La expectativa era alta. Después de todo, se suponía que allí se iban a buscar «soluciones definitivas a la problemática». Que se iba a exigir y regañar a Air-e y sacarlos a patada limpia, que esta macabra empresa pusiera sobre la mesa un diagnóstico genuino, soluciones concretas y, sobre todo, el fin de las interrupciones que tienen a medio sur de La Guajira mama´os.
Pero, como buena novia de Barrancas, lo que llegó no fue el novio con las flores, sino el cuñado de los problemas como en las series chinas de Facebook.
Porque el desenlace de tan «importante» mesa técnica no fue otro que la aprobación de racionamientos de hasta tres horas diarias (los de Air-e les pusieron el bonito y eufemístico nombre de indisponibilidad del servicio). Tres horas sin luz. Tres horas en las que los negocios se apagan, los alimentos se dañan, los niños no pueden hacer tareas y los adultos se preguntan para qué pagan una factura que cada mes llega más cara que la esperanza que algún día tuvieron en este servicio. Tres horas que, visto el historial de Air-e en la región, bien podrían convertirse en cuatro, en cinco, en un»hasta nuevo aviso».
Pero lo mejor (porque los políticos siempre encuentran cómo superarse a sí mismo) fue la otra «solución» que salió de esa reunión: una gestión de más de $ 300.000.000.000(Trescientos mil millones de pesos). Sin estudios técnicos que los respalden. Sin un diagnóstico que justifique semejante cifra. Sin que nadie sepa muy bien a dónde van a parar esos recursos, más allá de la bolsa de algún contratista con buenos contactos.
El gobernador Jairo Aguilar y los alcaldes presentes (que en teoría supuestamente fueron a defender los intereses de sus municipios, pero sin argumentos, sin datos y nada más que la fuerza de su buena voluntad) terminaron aplaudiendo esta genialidad. Aplaudiendo un gasto sin fundamento y unos racionamientos que castigan a quienes ya han sufrido suficiente. Porque claro, es mucho más fácil aprobar un desembolso millonario sin preguntar para qué va a servir, que ponerle el pecho a una empresa que lleva años fallando y exonerarla de responsabilidades. ¿Para qué pedir cuentas cuando se puede pedir plata?
Mientras escribo esta columna, el municipio de Barrancas lleva exactamente media hora sin el servicio de energía. Media hora de silencio en los refrigeradores, de oscuridad en las casas, de impotencia en los rostros. Los barranqueros, con toda la justificación del mundo, cuestionan la mala gestión en esa mesa técnica que prometió ser el inicio de la solución y terminó siendo el certificado de defunción de cualquier esperanza.
Así que ahí están, los alcaldes del sur, el gobernador y todos los que participaron en esa farsa de mesa técnica. Ahí están, esperando sentados a que el milagro ocurra, mientras sus municipios se quedan a oscuras y sus votantes se preguntan si no era más útil quedarse en casa y no haber hecho ninguna protesta, ni na´.
Ya a los Barranqueros, Hatonueveros, Fonsequeros, San Juaneros etc, se las hicieron integra y en su cara. Ahora el Gobernador ya nos amenazó con que la nueva mesa cobija los municipios del Centro y Norte de La Guajira, hay que rezar para que Jairito no nos ayude como a los amigos del sur y que nos deje así, con que la luz se vaya dos o tres minutos nos conformamos (ludibrio) y no las tres horas que nos traerían por temas de equidad.

