Por Martin Barros Choles
La Guajira un territorio energético y peninsular, para explotarlo, en turismo, industria, comercio, servicios, artesanía, transportes marítimos y fronterizos, agrícola-ganadero y con frutos de mar, peces y crustáceos; independientemente de las extracciones de minerales e hidrocarburo. No estamos mal de fuentes hídricas, originadas de la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, complementado, con represas, ríos y arroyos, que nacen en el territorio guajiro; sin embargo el gran problemas que estamos padeciendo, que no es nada nuevo y de nunca acabar, es el servicio del suministro de agua y el de energía eléctrica, que no obstante ser deficiente, con constantes interrupciones, cada día se disparan, las facturaciones a los usuarios, que se ven en apuro con el pago del referido servicio, que los tiene al borde de locura a comerciantes, víctimas de apagones.
El fenómeno del Niño, tiene seco a los ríos, generando escasez de agua, afectando el uso y consumo, de personas, plantas y animales; con deterioros, por causas erosiones y degradaciones, que degeneran el sistema ecológico, ocasionando desastres ambiental, con múltiples incendio que se prenden, por acciones humana: descuidos, faltas de controles reglamentario e imprevisiones; correlacionadas, con altas temperaturas, que producen recalentamientos generadores de incendios forestales, que destruyen las vegetaciones, en especial los cultivos de alimentos y producen, las muertes súbitas de animales, que no logran escapar del fuego ardiente, de conflagraciones que arrastran con cantidades de hectáreas, dejando extensiones prediales en ruina, las cuales requieren de inversiones y tiempos, para rehabilitaciones. A todas las circunstancias negativas, súmele la deforestación, para los negocios de madera y las minerías, que contaminan agua, aire y tierra; infraestructuras de transportes e industrias.
La sequía, tocó fondo en el Distrito Capital, Riohacha, antecedidos de otros municipios que vienen padeciendo la misma o peor calamidad, sin que se logre una solución definitiva a esta problemática, que vienen desde hace muchos tiempos, a punta de remiendos y mitigaciones someras e insuficientes, con el crecimiento poblacional, originando racionamientos en las distribuciones del agua a los hogares.
Esta situación, pasó de dos días distribuciones semanales, hasta la suspensión del servicio por mas de dos meses, teniendo que acudir a la empresa en busca de un carro tanque, luego esperar un turno superior de 4 días, irse al lugar donde despachan el agua, para forzarlo a llevarla o por el contrario, comprar un viaje de agua, que a ultima hora, incrementaron el 50% de precio que venían cobrando, valiéndose del estado de necesidad que padecemos. Para tener la suerte de jalar un poquito de agua del acueducto, se necesita colocar turbina el día programado. Pero las cantidades de turbinas colocada, también obstruye el servicio a los usuarios. Muchas personas pacientemente trasnochan recogiendo agua en costumbre eternizada.
A la crisis del servicio de agua, también hay que agregarle, interrupciones y suspensiones, de la energía eléctrica y las concentraciones basuras, que nos aleja de la competividad, en las ofertas de planes y servicios turísticos, comparativos con lugares, que gozan de servicios públicos domiciliarios estables y en perfectas condiciones. Los operadores turísticos al igual, que algunos usuarios, les toca pagar por una factura de agua mensual que no recibe, además les toca si tienen disponibilidad económica, comprar entre dos a cuatro viajes de agua mensuales, cuyo valor individual puede oscilar entre $120 mil hasta $250 mil, de acuerdo a los metros cubitos, cantidad o volumen, del preciado líquido, que vende, los carrotanques, rebasando los presupuestos de gastos para hoteleros y gestores turístico. Esto, que se abstienen de aumentar los precios de alojamientos, por estar equilibrado y ajustados, a tarifas comunes moderadas, sacrificando a perdidas, por los gastos que conllevan los servicios de hospedajes y alojamientos.
Es menester resolver de plano, la necesidad planificada, adoptar y materializar, lo pertinente para dinamizar las operaciones de turismo en La Guajira y deje, de ser efímera o turismo de paseos. En las condiciones en que nos encontramos, no será mucho lo que se le pueda jalonar, al servicio de turismo, recreación y restaurantes; cuando estamos ubicados en península fronterizas, marítimas y terrestre, para atracción y comercio internacional, las cuales pueden utilizarse, para compartir, actividades culturales y deportivas, en relaciones binacionales y multinacional. El turismo requiere además de ofertas y motivaciones, excelentes atenciones que agraden, a los transeúntes y a la vez, sirvan de medio multiplicador o propagandístico para invitar a viajar, conocer y departir en La Guajira. Es necesario que el turismo se promueva de manera programadas en distintas ocasiones del año, ofreciendo diferentes clases de eventos; negocios, cultura, deportes, ferias etc.
No podemos seguir con un turismo: improductivo, pasmado, atrofiado y soso; ya que disponemos los medios y forma para ser grande. Todo depende del empeño colectivo y las acciones positivas, que se emprendan conjuntamente agremiados: hoteleros, operadores turísticos, transportes aéreos y terrestres, operadores de gastronomía y garantías de seguridad entre otras. Es importante pedir apoyo al gobierno nacional y compartir, enlaces con agencias, nacionales e internacionales; promotoras de viajes y turismo; pero se deben cumplir con estándares de protocolos, sobre lo que se debe trabajar en cumplimientos de requisitos formales.

