La jornada había comenzado como cualquier otra para Bladimir Tirado Ibarra. Tenía 28 años y, como de costumbre, salió de su vivienda en Riohacha para trabajar como mototaxista. Durante la mañana se perdió todo contacto con él. Nadie en su familia imaginaba que las horas siguientes terminarían en una búsqueda angustiosa y en una noticia que estremecería a sus allegados.
Alrededor de las 2:00 de la tarde del sábado 5 de septiembre, la tranquilidad de una zona enmontada, en el kilómetro 11, cerca del cementerio Gente Como Uno, se vio interrumpida por el hallazgo de un hombre herido.
Era Bladimir.
El joven había sido encontrado con heridas producidas por arma de fuego. Tras recibir la alerta, sus familiares acudieron rápidamente hasta el lugar. La escena confirmó que algo grave había ocurrido. Lo auxiliaron y emprendieron el traslado hacia un centro asistencial, con la esperanza de que todavía pudiera sobrevivir.
Pero esa esperanza se apagó al llegar al centro médico.
El personal de salud confirmó que Tirado Ibarra había ingresado sin signos vitales y que las lesiones que presentaba eran producto de impactos de bala.
Para sus familiares comenzó entonces otra etapa, marcada por el dolor y las preguntas.
Bladimir había salido de casa durante la mañana para cumplir su jornada habitual como mototaxista. Era una rutina conocida por quienes lo rodeaban: salir a trabajar, recorrer las calles y regresar posteriormente a su hogar. Sin embargo, aquel sábado el recorrido tuvo un desenlace distinto.
Una de las primeras preguntas que surgió entre sus allegados estuvo relacionada con la motocicleta que utilizaba para trabajar. Cuando revisaron el sector donde fue encontrado, el vehículo no apareció.
La ausencia de la motocicleta abrió una posibilidad que ahora deberá ser esclarecida por los investigadores. Sus familiares consideran que el ataque pudo estar relacionado con un intento de despojarlo del vehículo. No obstante, por ahora se trata únicamente de una hipótesis y serán las autoridades las encargadas de establecer qué ocurrió realmente.
Queda, por ahora, la imagen de un joven que salió de su casa en la mañana para ganarse la vida y que horas después fue encontrado mortalmente herido en una zona apartada de Riohacha.
La investigación deberá reconstruir sus últimos movimientos, establecer con quién estuvo, determinar las circunstancias del ataque y esclarecer el paradero de la motocicleta.
Mientras tanto, para su familia, la ruta cotidiana de Bladimir Tirado Ibarra terminó de la manera más dolorosa: lejos de casa, entre el monte y el silencio, y con demasiadas preguntas todavía sin respuesta.