La tranquilidad de aquella jornada del 26 de febrero de 2025 se quebró en cuestión de minutos. Dentro de una entidad bancaria de Riohacha, clientes y empleados quedaron atrapados en medio del miedo cuando hombres armados irrumpieron para apoderarse del dinero y de las pertenencias de quienes se encontraban en el lugar.
Entre quienes llegaron al banco estaba el subintendente Hilde Javier Pimienta, integrante de la Policía Nacional. Su presencia terminó cambiando el rumbo del asalto. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de la Nación, el uniformado ingresó al establecimiento cuando se desarrollaba el hurto y fue atacado con arma de fuego.
El policía murió en medio del hecho.
Lo que había comenzado como un robo terminó convertido en una escena marcada por los disparos, la huida de los delincuentes y la muerte de un integrante de la institución policial.
Según la Fiscalía, varios hombres habrían ingresado armados al banco, intimidando a clientes y trabajadores y exigiendo la entrega de sus pertenencias y del dinero que se encontraba en las cajas. En medio de la acción, el subintendente Pimienta fue atacado.
Después, los presuntos asaltantes emprendieron la fuga. La Fiscalía sostiene que Jorge Eliécer Peña Mendoza, alias ‘Gordo’, y Orlando José Cabrera Méndez, alias ‘Curramba’, habrían escapado junto con otros cómplices en tres motocicletas, llevándose más de 58 millones de pesos.
Desde entonces, el caso quedó en manos de los investigadores, mientras la muerte del uniformado se convertía en una de las principales consecuencias de aquel asalto ocurrido en la capital de La Guajira.
Dieciocho meses después
El caso no quedó archivado con la fuga de los presuntos responsables. La investigación continuó y, más de un año después, dos hombres señalados de haber participado en el robo terminaron vinculados formalmente al proceso judicial.
Peña Mendoza fue capturado por investigadores de la Dijín de la Policía Nacional en Valledupar, Cesar. Cabrera Méndez, por su parte, ya estaba privado de la libertad en la cárcel de Palogordo, en Girón, Santander, donde fue notificado de la actuación judicial relacionada con los hechos de Riohacha.
El lunes 7 de septiembre de 2026, la Fiscalía informó que un juez de la República con funciones de control de garantías acogió la solicitud del ente acusador y ordenó para ambos una medida de aseguramiento de detención preventiva en establecimiento carcelario.
La decisión significa que los dos permanecerán privados de la libertad mientras avanza el proceso, pero no constituye por sí misma una declaración de responsabilidad penal. Será la justicia, en las etapas correspondientes, la encargada de determinar si las acusaciones logran ser demostradas.
Un expediente marcado por un disparo
La Fiscalía les atribuye los delitos de homicidio y hurto calificado, ambos agravados, además de fabricación, tráfico o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.
El homicidio tiene en el expediente el nombre del subintendente Hilde Javier Pimienta, cuya muerte quedó ligada a aquel asalto bancario.
La investigación busca establecer el grado de participación que habrían tenido Peña Mendoza y Cabrera Méndez en cada uno de los hechos. Para el ente acusador, existen elementos que los relacionan con el grupo que habría irrumpido armado en la entidad bancaria y posteriormente escapado con el dinero.
Mientras la justicia avanza, permanece la imagen de aquella fuga en motocicletas y, detrás de ella, una pregunta que ha acompañado la investigación desde el 26 de febrero de 2025: quiénes fueron exactamente los hombres que entraron al banco, quién disparó contra el uniformado y cuál fue el papel de cada uno en el asalto.
Ahora, con dos capturados y una medida de aseguramiento en prisión, el caso vuelve a ocupar la atención pública en Riohacha.
Pero la historia judicial apenas entra en una nueva etapa. La muerte del subintendente Pimienta, el dinero sustraído y la responsabilidad individual de quienes hoy están señalados deberán ser esclarecidos dentro del proceso penal.

