- El exalcalde y líder social alertó que la sequía y la escasez de agua alcanzaron niveles históricos en Uribia y la Alta Guajira.
- Henríquez instó a las administraciones y al Gobierno Nacional a buscar soluciones estructurales y no quedarse únicamente en paños de agua tibia como los carro-tanques.
- Ante el clamor de diversos sectores políticos y comunitarios, el exmandatario dejó abierta la puerta a una eventual postulación para continuar proyectos estratégicos hoy detenidos.
Una dramática radiografía sobre la compleja coyuntura socioambiental que atraviesa el municipio de Uribia y la Alta Guajira fue expuesta por el exalcalde y reconocido líder social Bonifacio Henríquez. La combinación del cambio climático y la arremetida del fenómeno de El Niño ha desencadenado una crisis sin precedentes que golpea con dureza a las familias y comunidades indígenas de la región, obligando a un clamor de auxilio de carácter nacional e internacional.
Según Henríquez, el impacto no se limita a Uribia, sino que afecta de manera generalizada a la franja costera e indígena de la Guajira, incluyendo municipios como Manaure y Maicao. No obstante, en la capital indígena de Colombia la situación adquiere proporciones críticas debido a la inmensa extensión geográfica de su territorio, compuesto por 21 corregimientos dispersos y con serias barreras para el acceso regular al agua potable.
Un S.O.S. ante el agotamiento de recursos
«Hoy las comunidades solicitan un S.O.S. para poder mitigar un poco el impacto. Nosotros, no solamente como exalcalde, sino como líder social y con nuestra fundación, hemos tratado de llegar a la mayoría de las comunidades para atender esta necesidad de agua, pero nuestra capacidad, tanto social como institucional, empieza a agotarse», manifestó Henríquez.
La gravedad de la coyuntura ha superado los registros históricos. Los jagüeyes y reservorios tradicionales de agua se han secado por completo, agravado por la falta de mantenimiento continuo y la ausencia de precipitaciones.
Para el exmandatario, aunque los vehículos tipo carro-tanque han servido para mitigar la emergencia inmediata y calmar la sed momentánea, la problemática exige soluciones definitivas de fondo. Henríquez solicitó una intervención articulada que involucre al Gobierno Nacional, la Gobernación de La Guajira, la administración municipal y organismos de cooperación internacional.
«La solución no es solo el carro-tanque de agua. Hoy lo asumimos para mitigar el impacto, pero ya es hora de que el país voltee la mirada hacia esta región y se brinden soluciones estructurales. Esta es una responsabilidad social de todo el pueblo colombiano», enfatizó.
Llamado a la gestión y al diálogo con la actual administración
Al referirse a la gestión local encabezada por la actual administración de Jaime Buitrago, Henríquez instó a gobernar con mayor sentido humano y capacidad de gestión. Reconoció las limitaciones presupuestales y operativas que enfrentan las alcaldías locales, pero subrayó que el rol principal de un alcalde es actuar como vocero e incansable gestor ante las altas esferas del Estado y la cooperación internacional.
«No quiero desconocer la capacidad de la administración; yo fui alcalde y sé que no es fácil. A veces la gente cree que en lo local está toda la capacidad para solucionar las cosas y no es así. Pero hay que abrir las puertas a la gestión. Los alcaldes son elegidos para tocar puertas a nivel nacional e internacional. En su momento lo hicimos y logramos avanzar», sostuvo.
Así mismo, hizo un llamado enfático a priorizar el diálogo sincero con todos los sectores comunitarios y étnicos para evitar la generación de conflictos territoriales o políticos: «No podemos estar cerrados. Cuando uno se cierra genera conflictos. La idea es dialogar, escuchar a todas las comunidades y estructurar soluciones reales».
¿Regreso a la Alcaldía de Uribia?
Frente a las voces y sectores políticos que piden a gritos su retorno al primer cargo del municipio, Bonifacio Henríquez aclaró que su objetivo principal siempre ha sido abrir espacio a nuevos profesionales locales. Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de asumir nuevamente las riendas del municipio si la comunidad así lo requiere para reactivar proyectos de desarrollo que actualmente se encuentran paralizados.
«Mi misión no ha sido repetir la alcaldía; le pedí la oportunidad a Dios para servir de escalera y abrirle las puertas a muchos profesionales de Uribia. Pero si hoy existe la necesidad de regresar, no descarto esa posibilidad para seguir ayudando a mi pueblo desde la parte administrativa y continuar con proyectos que hoy están dormidos», afirmó.
Finalmente, el exalcalde envió un mensaje de esperanza y reflexión a los habitantes del municipio, instándolos a participar de manera consciente en los próximos procesos democráticos: «Al pueblo de Uribia le digo que sigamos creyendo, que sepamos elegir y aprendamos a tomar buenas decisiones que busquen el verdadero desarrollo de nuestro territorio. En el nombre de Dios, desde donde Él me tenga, ahí estaremos sirviéndole a nuestro pueblo».