La tarde del domingo 6 de septiembre transcurría en relativa calma en las inmediaciones del río de El Molino, en el sur de La Guajira. Pero el hallazgo de un cuerpo sin vida en el sector de El Totumito cambió el rumbo de la jornada y devolvió a los habitantes un temor que, según la información conocida, llevaba cerca de tres años sin hacerse presente en forma de homicidio.
El cuerpo fue encontrado en inmediaciones del área urbana de El Molino. En un primer momento, la víctima no había sido identificada. Las autoridades informaron preliminarmente que presentaba heridas producidas por arma de fuego, entre ellas una en la cabeza.
Horas después comenzó a conocerse la identidad del hombre. Se trataba de Osnaider Cortesano Hernández, de 32 años, oriundo de Maicao y conocido por allegados como ‘El Boleta’.
La confirmación de su identidad permitió reconstruir, al menos parcialmente, las últimas circunstancias conocidas alrededor de su muerte. El examen del cuerpo estableció que Cortesano Hernández había recibido varios impactos de arma de fuego: uno en la cabeza y otros cuatro en el tórax.
Mientras en El Molino las autoridades iniciaban las labores para establecer qué había ocurrido, la noticia llegaba hasta Barranquilla, donde se encontraban algunos familiares de la víctima. Tras conocer lo sucedido, emprendieron el desplazamiento para realizar las diligencias correspondientes y hacerse cargo del cadáver.
El cuerpo será trasladado posteriormente hacia El Molino, donde familiares y allegados le darán sepultura.
Pero más allá de la identidad de la víctima, el crimen dejó una pregunta abierta en una población que, de acuerdo con la información conocida, llevaba alrededor de tres años sin registrar un homicidio: ¿qué ocurrió en El Totumito y quién estuvo detrás del ataque?
El caso vuelve a poner la seguridad de El Molino en el centro de la conversación. La tranquilidad que durante años caracterizó al municipio se vio interrumpida por un crimen cometido con arma de fuego y cuyas circunstancias todavía permanecen sin esclarecer.
Las autoridades tendrán ahora la tarea de reconstruir las horas previas al hallazgo, determinar cómo llegó Cortesano Hernández hasta ese sector y establecer quién o quiénes participaron en su muerte.
Por ahora, El Totumito guarda las respuestas. Allí, junto al río de El Molino, quedó el cuerpo de un hombre cuya identidad ya fue establecida, pero cuya muerte todavía permanece rodeada de interrogantes.
La investigación apenas comienza.

