El exalcalde de Riohacha José Ramiro Bermúdez Cotes da la cara y responde sobre el proyecto de alcantarillado pluvial

Ante el reciente pronunciamiento del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio sobre el proyecto de alcantarillado pluvial de Riohacha, relacionado con las comunas 4, 5 y 7, considero necesario compartir con la ciudadanía los antecedentes de esta iniciativa, las gestiones realizadas durante mi administración y las razones por las cuales las obras aún no se han materializado.

En 2021, durante mi gobierno y bajo la Presidencia de Iván Duque Márquez, suscribimos el Convenio Interadministrativo No. 1141 de 2021 con el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, entonces encabezado por el ministro Jonathan Malagón González. Lo hicimos con un propósito claro: avanzar hacia una solución a uno de los problemas históricos de Riohacha, las inundaciones que afectan a numerosas comunidades y deterioran sus condiciones de vida.

El proyecto fue presentado ante el Ministerio y, después de varias mesas técnicas, obtuvo aprobación con un presupuesto cercano a los $28.000 millones. Posteriormente, por iniciativa del Ministerio, se vinculó a la Empresa de Desarrollo Urbano de Barranquilla (EDUBAR), entidad que asumiría labores de estructuración y administración, aprovechando su experiencia en este tipo de proyectos.

Durante la revisión técnica, EDUBAR recomendó reformular los diseños, al considerar que era necesario ajustarlos a las condiciones requeridas. Por esa razón, tuvimos que comenzar nuevamente el proceso de formulación, conservando el propósito de la iniciativa, pero modificando su solución constructiva.

El proyecto reformulado alcanzó un valor aproximado de $72.000 millones. La diferencia frente al presupuesto inicial obedeció, principalmente, al cambio en la solución de ingeniería: el diseño original contemplaba tuberías de PVC, mientras que la nueva propuesta incorporaba canales de concreto. Esta modificación elevó considerablemente el costo de las obras y obligó a buscar alternativas para avanzar, teniendo en cuenta que no se disponía de la totalidad de los recursos necesarios.

Posteriormente, durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, se recomendó dividir el proyecto en unidades funcionales para facilitar su ejecución por etapas, de acuerdo con la disponibilidad presupuestal. De esta decisión surgió la primera unidad funcional del proyecto de alcantarillado pluvial de Riohacha.

Al finalizar mi periodo constitucional, el convenio continuaba vigente. Sin embargo, la contratación de las obras no se había materializado y no se había iniciado su ejecución física. La documentación conocida registra dificultades para adelantar la contratación de obra e interventoría debido a la falta de los recursos requeridos para garantizar el cierre financiero del proyecto.

Por eso, hoy no hay avances físicos de las obras: no se ha materializado la contratación que permita iniciar su ejecución. Es fundamental distinguir entre la firma de un convenio interadministrativo, la estructuración de un proyecto y la celebración de un contrato de obra. Son etapas diferentes y no deben confundirse al evaluar lo ocurrido con esta iniciativa.

Frente a la información divulgada por el Ministerio sobre las siete suspensiones, la ausencia de avances físicos y los desembolsos reportados por $3.600 millones, considero necesario que las entidades responsables expliquen, con base en la documentación oficial, las razones de las suspensiones, el destino de los recursos, las actuaciones adelantadas y las decisiones pendientes. La ciudadanía tiene derecho a conocer la trazabilidad administrativa y financiera de un proyecto concebido para resolver una necesidad urgente de la ciudad.

Gracias a Dios, y a las gestiones que permitieron avanzar en esta iniciativa, hoy existe una nueva oportunidad para que el proyecto siga adelante. Hace aproximadamente un mes, el presidente Abelardo de la Espriella anunció que sacó adelante el proyecto. Sería muy importante que, durante su gobierno, se destinen los recursos necesarios para financiar las demás unidades funcionales y así continuar trabajando por una solución a los problemas de inundación que durante tantos años han afectado a Riohacha y a sus comunidades.

Mi llamado es a que este esfuerzo tenga continuidad, porque las necesidades de la gente no pueden quedar sujetas a los cambios de gobierno. Riohacha necesita que las entidades responsables coordinen sus acciones, aseguren los recursos pendientes y adelanten los procesos de contratación necesarios para que las obras finalmente comiencen.

Mi propósito al impulsar esta iniciativa fue contribuir a resolver una necesidad histórica de Riohacha. Las gestiones realizadas permitieron avanzar en su formulación y estructuración, pero la solución definitiva exige que se completen las etapas administrativas, se garantice la financiación y se contraten las obras.

La claridad es necesaria: el convenio se suscribió, el proyecto tuvo que reformularse y se planteó su ejecución por unidades funcionales. Sin la contratación correspondiente y sin el inicio de las obras, las comunidades seguirán esperando una solución que no puede quedarse únicamente en documentos y anuncios.

Riohacha merece la verdad, respuestas claras y soluciones concretas para sus comunidades.

Atentamente,

José Ramiro Bermúdez Cotes

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