Movilidad, civilidad y moralidad

Por Martin Barros Choles

Tres formas, medios y fuentes de  aprendizajes, que no deberían ignorar, ni dejar a un lado, la enseñanza de catedra alusiva a los citados temas, que de muchos nos sirven para conocer: nociones,  reglas y prácticas, de comportamientos,  técnicos y de rutinas, relacionada con  estudios y labores, concatenada  con hábitos sociales, que muchas veces exceden a la tolerancia y buenas costumbre, en relaciones, interpersonales y de masas, tendientes a educar sin tapujo, para efecto de prevenir hechos, cuestionables y alteraciones sociales, que encienda violencia, por actitudes intolerables,  terminada  en desgracias, cuando pueden evitarse con: reflexiones, consejos, entendimientos y compresiones, en forma civilizada,  desactivando tormentas y neutralizando malestares.

La civilidad es la cualidad de comportamiento personal, relativo a: respeto, cortesia y cumplimiento, de normas básicas sobre convivencias, en busca de facilitar armonía colectiva de manera amable y cordial, respetando: personas, instituciones, autoridades publica, espacios y bienes compartidos. Igualmente compartir practicas de urbanidad, civismo y sociabilidad ejemplar; como saludar, ceder el paso, respetar las señales en tránsito, mantener tono moderado y no arrojar basura en las calles y lugares público. La civilidad es compatible con la empatía, modales, cortesia e interacción personal, en consideración a la forma de tratarnos, con dignidad. También supone colaboración y participación solidaria, en el apoyo de las necesidades y a favor del bienestar social.

La civilidad no nace con las personas, se forma culturalmente, con costumbres educción y tradición; que se originan en los hogares, en primer lugar y en segundo lugar, en establecimientos educativo, con orientaciones básicas, profundizando conocimientos, sustanciales y prácticos, para una buena formación humana, en persona jóvenes, sobre variedades de temas y asuntos. Aprender modales domésticos de urbanidad, como lo de comportarse en una mesa para el consumo de alimentos, en planteles educativos, recreativos y lugares público; donde acudan o visiten. También constituye civilidad el mecanismo de asociación, organización y unión; para apoyo y coperaciones mutuas, relacionadas con actividades y servicios, de emprendimiento, impulsos de desarrollos urbanísticos, defensas colectivas de derechos e intereses, relacionados con bienes públicos.

La movilidad es la forma o acción de moverse, personas, animales y vehículos. Las personas inician la movilidad, a partir de gateos y los primeros pasos, para soltarse a caminar, muchas veces antes de cumplir el primer año de vida. Fortalecen las extremidades, para impulsar carreras y juego infantil. La movilidad dinamiza y articula, de manera estimativas, las operaciones humanas y mecánicas, con desplazamientos personales, traslados de bienes, labores de grupos y masas; en los ejercicios común, de actividades y servicios. La movilidad es un factor inherente con la vida natural, humana y animal, concatenada y conectada, con la rotación diaria de impulso, cada 24 hora, en 365 día de un año.

La movilización está regulada por normas legales, complementadas con señales de tránsito, que se clasifican en: reglamentarias, preventivas, informativas y transitoria, las cuales se distinguen por colores: rojos, amarillos, azules y Salmon, de forma geométrica redonda o circulo y octágono, con bordes rojos fondos blanco. Otras, las preventivas tienen fondo amarillo, con símbolo y letras negra.

También constituye señal de tránsito, los semáforos aéreos, con tres colores de luces, símbolo y algunas flechas. Igualmente se fijan avisos indicativos reflectivo en el suelo.   La regulación compromete las distintas modalidades de transportes de tracción animal y mecánica, que transitan por las vías publicas y privadas abiertas al público. Los vehículos de transportes se clasifican en: terrestres, férreo, aéreo, marítimo, fluvial.  Los de tracción animal, son objeto de erradicación por el maltrato de sus poseedores o dueños con el mal uso de animales doméstico. Gradualmente han sido sustituido por vehículo mecánico. Es importante aprender a conocer, distinguir, relacionar y diferenciar; las distintas señales de tránsito, las cuales debemos respetarla, porque ellas orientan el tránsito en las vías, reglamenta la circulación, estacionamientos y nos previenen de los peligros.

La moralidad tiene su origen en la cultura: religiosa, filosófica, político y de costumbres; dependiendo de tradiciones territoriales, amalgada con criterio, concepto, opinión y adoctrinamiento; relacionada con valores, respeto mutuos, responsabilidad, honestidad, buena fe y razonamiento; que deben prevalecer y conservar, en una sociedad compartidas, que permite entender y diferenciar, acciones positivas, de negativas, en relaciones personales, individuales y colectivas, direccionadas y orientada, mediante sistema educativo, implementación de conductas sanas e inofensivas, que no causen daños y perjuicio, a los demás seres personales. En la moralidad se distingue y diferencia, lo bueno de lo malo, valorando la dignidad y buena conduta

La ética se ocupa de la conducta humana, a diferencia de la moral, en cuanto a fundamentación, de principios y deberes, relativo a reflexiones y critica racional, de lo que se considera correcto e incorrecto, conforme al consecuencialismo de virtudes, frente a comportamiento y acatamientos, de disposiciones normativas  que reglamentan procedimientos de operaciones y prohibiciones, de manera particularizada, diferenciando origen, función y nivel de aplicación, en diferentes campos: profesional, empresarial, comercial, ambiental, militar, deportiva, estudiantil etc.

El peor enemigo de la ética es la corrupción, seguida, de la codicia, avaricia, engaños, estafas y las especulaciones; entre otros. Donde más porífera la corrupción es en las autoridades publica, con mínima excepción. Los elegidos mandatario, no llegan a gobernar, si no apropiar en robos, de partidas presupuestales, durante cuatro años, para terminar el periodo enriquecido. Quienes deben: investigar, controlar y sancionar, con castigos; se transforman en encubridores y cómplices, beneficiándose, de los hechos ilícitos que investigan. De ahí que vivamos algarete y abismo, en una nación prostituida, en delincuencia, polarizada e insegura, por falta de éticas, en operaciones administrativas, judicial, disciplinaria y penal. Por carencias de controles de autoridades competente, estamos expuesto, a acciones delictiva, cuyos actores cazan oportunidades, para explotarla, tanto en lo público, com0 en lo privado.

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