
Por Martin Barros Choles
La Guajira, tiene riqueza y nos tienen viviendo en pobrezas, explotando en el territorio, recursos naturales, destinado a proyectos, minero-energéticas, tradicionales (gas y carbón) y alternativas (eólicas y solares) para ventas de servicios eléctricos: industrial, comercial y domiciliarias; generándole, estupendos beneficios, a los operadores y ruinas, para el territorio peninsular generador, afectados de contaminaciones. Estamos en primer nivel para potencializar, la producción de hidrogeno verde.
Que vaina, no tener defensores, que nos representen, en exigencia de nuestros derechos e intereses, sobre los que suponemos o presumimos tener y no, nos corresponden. Cuál es nuestra dignidad? Conformismo, pasividad e indiferencia? No podemos estar negativo, desmotivados, evasivos, ni esquivos; con deberes y responsabilidades, que nos asisten, no solo, a quienes nos representan, sino a todos los ciudadanos, que velan, por: mejorar, conservar y defender; en propiedad y sentido de pertenencia, La Guajira.
Que recuerde, el único, congresista de La Guajira, en condición de senador, que defendió el reconocimiento de las regalías del Gas, fue Rodrigo Dangond Lacouture, (qepd) beneficiándose el departamento y municipio de Manaure. Cuando fueron arrebataron las regalías, por el gobierno y Congreso, para apropiársela en robos nacional, nuestros representantes, se enmudecieron, arropándose, en objeción de conciencia, para no ir en contravía de las bancadas o partidos políticos; que representan. Ni siquiera, hicieron pronunciamientos de inconformismo. En el trámite del Acto Legislativo, todos estuvieron en favor de corrupción, con reparto de mermeladas. No tuvimos quienes nos defiendan, más bien hubo complicidad soterrada, con verdugos y ladrones, para participar y no quedarse, por fuera de la mermelada, que ofreció el presidente, Juan Manuel Santos, a cambio del a aprobación del Acto, que aniquila regalías a los territorios mineros, callando con mermelada a parlamentarios de citados territorios.
En la Guajira, aun nada tenemos garantizado a nuestro favor, sobre beneficios económicos futuros, por ocupación de predios, con infraestructuras eléctricas operativas, en: instalaciones, generación, transformación y transportes; de energías alternativas. Sin embargo, están omitiendo el cumplimiento de consultas, acomodándola, con prácticas de corrupción, en comunidades indígenas, originando divisiones y conflictos, familiares-vecinales, en algunos territorios indígenas.
Los operadores de implementación de infraestructuras tampoco piden permiso, ni solicitan licencias, en Alcaldías, secretarias de planeación, para ejecuciones de obras. Los alcaldes, pueden paralizar y obligar, con fundamento en la ley, a que tramiten licencia e imponer sanciones pertinentes. Pero no lo hacen y permiten, que se pasen la administración por el forro, perrateandoselo o sobornándolos, con recursos económicos, para torcerlo, permitiéndolo con amparo policivo, del Esmap, extenderse, sin formalidad legal, expropiando predios, sin mediar reconocimientos de perjuicio, a quienes se nieguen recibir efímeras remuneraciones indemnizativa, por concepto de servidumbres, en imposición obligatorias, sin controles de autoridades competente.
La Guajira vale mucho y tiene dolientes, que deben despertar y sacudirse, para hacernos respetar y valer. Se necesita, de voluntad, sin miedo. Con atreverse, nada se pierde, más bien podemos triunfar con éxito. Cuanto perdemos, con personas desempleadas, sin oportunidades laborales, sin justa participación, en favor de instituciones, comunidad y sociedad? Tambien se pierde, por: corrupción, negligencias, omisiones y desproporciones: de: inútiles e inservibles servidores públicos; que en vez de dar, quitan, perjudicando.
La Guajira, está estancada y pasmada, desde hace mucho rato. Seguiremos peor, si aceptamos continuar en conformismo, por desgracia. Animémonos por cambiar, transformar, innovar y emprender; de manera mancomunada, acciones y participaciones: masiva, colectiva, indiscriminada e incluyentes; en forma democrática
La Guajira de donde se mire está jugosa. No tiene presa mala, desilusionada con el espejismo del Cerrejón, postrada en el abandono, indiferencia e inercia política. Turismo y agroindustrias, pasmadas. Desaprovechamientos portuarios, para transporte marítimo y atractivos náuticos, comercios fronterizos, agroindustrias y una serie, de servicios, recreativos y turístico desatendidos.
No es saludable, resignarse y conformarse, con la crítica situación que vivimos. Reflexionemos, meditemos y analicemos, como estamos? Para dónde vamos? La Guajira, no puede quedar, explotada, rezagada y marginada; en incertidumbre, por desidia y ausencia de representación. O permitir que le saquen el jugo. A cambio de qué? Quienes nos representan, no consultan, no responden, ni rinden, información, de: acciones, gestiones, hechos y participaciones. Quienes no den talla, lo mejor es apartarlo y sustituirlo. De nada le sirve a La Guajira, tener representación, de ineptos, corruptos o pasivos omisos, que no inspiran y persiguen beneficios personales, estancando el desarrollo y bienestar general.
Nota. Me solidarizo y apoyo, la labor informativa, de Luis Alfonso Colmenares y otros defensor de derechos guajiros, que han sido amenazados, con mensajes y panfletos, por dañinos y perversos, individuos,que no le hacen bien, al departamento.