Circulan por las redes sociales audios donde se dice que los días en el cargo al alcalde del municipio de Maicao están contada. Dicen los periodistas que, Miguel Felipe Aragón González, pronto dejará el cargo.
Las reciñas políticas que en el pasado han afectado al departamento y le han causado tanto daño, ahora se llevaron a los municipios.
Ante esta situación, ¿debería preocuparse el alcalde? Por supuesto que sí, ya en el pasado reciente, los organismos de control han demostrado ser 100% eficientes en la destitución de los administradores del departamento y las alcaldías municipales en La Guajira.
Por otro lado, ¿debería preocuparse la ciudanía maicaera? Claro que sí. Los habitantes de este territorio han sufrido con lágrimas de sangre la ausencia de un buen tomador de decisiones en frente de la alcaldía.
Esto es lo grave de esta situación, no es la persona en frente del cargo, lo realmente preocupante, es la ausencia de liderazgo.
Si se logra en este momento la destitución de otro alcalde, estaremos en frente del peor momento de la historia administrativa de Maicao. Sería el momento único e inimaginable que nadie alguna vez pensó. Los retos que tiene hoy Maicao necesitan de un gobernador 24/7. Maicao requiere de un alcalde, con su equipo de trabajo, en las calles, junto al pueblo, tomando decisiones. Lo que está haciendo Miguel Felipe, de colocarle la cara a los problemas y proponer soluciones realizables y realistas.
Es tan difícil lo que Maicao enfrenta, que en la alcaldía que recibió Aragón, temas como la pobreza y la pobreza monetaria extrema, el desempleo, la informalidad y el crecimiento económico, son los grandes retos que necesita de un alcalde y su equipo de trabajo planeando el futuro empresarial del territorio.
Ya Miguel Felipe en su paso por el Concejo Municipal y la Asamblea Departamental de La Guajira, demostró su capacidad de gestión y la posibilidad de crear concesos en pro del desarrollo del municipio y el departamento.
Fue crucial su lucha por sacar adelante los temas álgidos de los gobiernos que coadministro en lo municipal y departamental. Como presidente de ambas corporaciones siempre creo equipo, fue líder, diligente y capaz de cambiar la imagen de esas entidades.
Lo cierto es que la imagen del alcalde es bastante buena, en estos tres meses de trabajo, se le ha visto del lado del pueblo, solucionando y destrabando los inconvenientes que se han presentado en su gestión. Ha demostrado que le dará continuación a lo bien hecho, todo por el progreso y la prosperidad de su pueblo. Junto con su equipo de trabajo están luchando por construir un plan de desarrollo que se sujete a las propuestas del Gobierno Nacional y departamental, poniendo como tema de discusión el cambio del modelo económico.
Miguel Felipe está luchando por recuperar la visibilidad de Maicao a nivel nacional y su importancia como ciudad comercial, turística, agroindustrial y de frontera. Maicao no aguanta una gota más de improvisación.
La ley debe actuar sin mezquindades politiqueras, Maicao, debe recuperar la gobernabilidad y permitir el ingreso de la politiquería y las revanchas de pasadas elecciones, es la puerta abierta a que la improvisación reine en la vida administrativa del municipio.
Hoy todos los maicaeros deben enfilarse por recuperar la dignidad de su territorio. La sociedad en general y la empresa privada, a través de unas políticas públicas claras, deben ayudar para que el país voltee su mirada a este territorio, todos deben enfilarse para que en Maicao se dinamice el turismo, el comercio. Ese debe ser camino, ese es el motor para que, junto a la dinamización de la economía agrícola del sur del municipio, ese será el secreto del éxito del municipio.
Dejar la vida administrativa de Maicao sin alcalde, es un error que se pagará con más corrupción, muertes, la peor crisis económica de la historia y una debacle social, jamás estudiada en Colombia.