La partida de un gran amigo, Laureano Gómez Pana, Tom

Por Amylkar David Acosta Medina

Me invade la tristeza por la partida de un gran amigo, Laureano Gómez Pana, Tom. Fue en vida un rebelde, un contestatario, que no le guardaba agua en la boca a nadie. Frentero, fue un hombre de principios, gaitanista, cuando serlo era militar en la disidencia del Partido liberal, emerelista, cuando el ex presidente López Michelsen se apartó de la disciplina liberal para apostarle a su esencia y al legado del gran transformador Alfonso López Pumarejo. 

Y ya en la madurez erárea y cuando su espíritu se sosegó, se alistó en las filas de la corriente, a la tendencia socialdemócrata que encarnó Horacio Serpa Uribe en el seno del Partido Liberal.

Su amistad inquebrantable con Horacio Serpa nació para siempre en el claustro y en los salones de clase de derecho de la Universidad del Atlántico. El se preciaba de se amigo de Horacio y Horacio de ser amigo de Tom. Ello me consta!

Fue lider por antonomasia, de gran ascendiente y empatía entre los suyos e inspiraba respeto entre los demás. Por ello, nadie se sobrepasaba con él y quien osara hacerlo recibía el merecido de su parte, porque lo ponía en su sitio. 

Fue un gran amigo de sus amigos, de una voluntad férrea y de un espíritu de lucha indomable. No andaba con rodeos ni medias tintas cuando de tomar posición frente a situaciones que demandaban de él la toma de partido o de adherir a una causa, cualquiera que ella fuera, siempre y cuando se tratara de una causa noble. Y lo hacía sin mezquindades y sin cálculos egoístas, porque además era un hombre humilde y desprendido.

Tuve en él al amigo fiel que fue en vida, comprometido como el que más con mi proyecto político, el que abrazó tempranamente, sin reparar si tenía o no futuro, si era viable o no, solo la convicción y su férrea voluntad de lucha eran los dictados de su corazón que lo llevaban a abrazar la causa como si fuera un cruzado. 

Fue un hombre estudioso, analítico de la realidad local, regional y nacional. Siempre bien enterado del acontecer nacional y regional, solía discernir y sopesar los factores determinantes de la realidad política y social del país con la misma solvencia y propiedad con que hablaba de Uribia. 

Ese fue Tom, nos va a hacer mucha falta a sus amigos, a su familia, pero sobre todo a Uribia, que tuvo en él una las mentes más brillantes, puesta siempre al servicio de los demás. Deja un vacío enorme, muy difícil de llenar. 

Le manifestamos a sus familiares,  amigos y relacionados nuestro pesar por su partida. Paz en su tumba!

Amylkar David Acosta Medina

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