Kevin Moscote: la nueva voz de una dinastía vallenata que quiere volver a brillar

  • En el corazón del Caribe colombiano, donde el acordeón suena a memoria y herencia, una nueva generación levanta la bandera de una dinastía musical con historia. Su nombre es Kevin Xavier Moscote, y desde muy pequeño supo que el vallenato no sería solo una pasión, sino un destino marcado por la sangre.

“Desde que tengo uso de razón, canto”, cuenta Kevin, con la seguridad de quien ha crecido entre notas, festivales y tarimas. Y es que la música corre por sus venas. Su abuelo, Che Moscote, recientemente fallecido, fue reconocido como Ángel Custodio del Festival Francisco el Hombre por su aporte invaluable a la música en el departamento de La Guajira. Su padre, sus tíos y tías, y especialmente Luana Moscote, cantante profesional con cinco producciones musicales y amplio reconocimiento en el género hacen parte de esta familia que respira música. Luana, reconocida por su potente voz en el vallenato femenino, ha sido inspiración no solo para Kevin, sino para toda una nueva generación de artistas.

“Kevin tiene esa chispa heredada, pero también una identidad propia. Lo hemos visto crecer artísticamente, con disciplina, respeto por el género y un deseo auténtico de construir su camino sin dejar de honrar su raíz familiar”, comenta Luana Moscote, quien, además de ser tía del joven artista, ha sido una guía constante en su proceso musical.

Su formación no fue improvisada. A los 8 años ingresó a la reconocida Academia El Turco Gil en Valledupar, y con ellos grabó su primer CD, iniciando un recorrido que lo llevó a presentarse en casi todo el país. Además, ha estado acompañado por el acordeonista Iván Tobías, licenciado en música, oriundo de Villanueva, La Guajira, cuna de acordeones, y quien fue Rey Aficionado del Festival Vallenato en 2016. “He tenido experiencias de todo tipo: buenas, malas, tristes, bonitas… pero, al final, todas se convierten en recuerdos que valen la pena”, afirma Kevin, con una madurez notable para su edad.

Kevin tiene claro que el vallenato también debe evolucionar, pero sin perder su esencia: “Como todo en la vida, el vallenato debe ser parte del cambio, pero sin olvidarnos de nuestras raíces”. Por eso, cada vez que lo invitan a una parranda, no duda en interpretar los clásicos de Alfredo Gutiérrez y Jorge Oñate, artistas que considera pilares del género.

Cuando se le pregunta por sus ídolos, Kevin responde sin dudar: “Del pasado, Diomedes Díaz; para mí, el número uno. Del presente, admiro mucho a Silvestre Dangond”. Como ellos, sueña con dejar una huella propia, pero sabe que el camino no es fácil: “Hay mucha competencia, a veces influye la suerte… pero yo todo se lo dejo a Dios. Espero que me marque el camino”.

Actualmente trabaja junto a Larry Iguarán, un aliado clave en su carrera, para lanzar un nuevo álbum. “Ojalá una de mis canciones quede en ese proyecto. Ese es mi sueño ahora”, dice con emoción. Mientras tanto, no deja de soñar con el gran escenario: “Quiero llegar a mostrarme en las tarimas. Ese es mi gran sueño. Y a todos les digo: nunca dejen de soñar, porque uno nunca sabe cuándo llega su momento”.

Kevin Moscote no es solo una promesa del vallenato: es la esperanza de que una dinastía olvidada vuelva a ocupar su lugar en el mapa musical del país. Con talento, fe y perseverancia, este joven artista tiene todo para lograrlo.

Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?