Por María Isabel Cabarcas Aguilar
Quizás hay dos afirmaciones con profundo sentido que continuamente escuchamos o pronunciamos: la palabra tiene poder es una, la otra es, las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra. Y, ciertamente, ambas confirman lo que en la práctica se evidencia continuamente. Por una parte, las palabras edifican realidades y tienen el poder de construir o de destruir, de crear o de aniquilar, de educar e inspirar y transformar si son bien usadas. A su vez, actuar con congruencia nos llama a mirar con detenimiento aquello que hacemos para, de esta manera, ser consecuentes con nuestros pensamientos, expresiones y comportamientos especialmente en los escenarios que compartimos como ciudadanos y habitantes de esta casa común que es el Distrito de Riohacha.
Es así como, por ejemplo, el amor se manifiesta con actos precisos como el cuidado y el afecto, la consideración y el cariño, la lealtad, la presencia y la compañía. El amor hacia un territorio o un lugar se expresa a través del sentido de pertenencia, llamándonos a demostrar con actos cotidianos la forma como se dice y se siente, amar a ese lugar.
Desde la Dirección de Cultura de la Alcaldía Distrital de Riohacha se viene avanzando en una iniciativa muy significativa y pertinente, teniendo en cuenta que somos los ciudadanos quienes con nuestras acciones diarias contribuimos en gran medida a la convivencia pacífica, el respeto de derechos y el cumplimiento de deberes, el cuidado del medio ambiente, y la conservación de los espacios públicos, así como del paisaje urbano.
A través del Programa Cultura Positiva, Gerardo Toro Aguilar, director de Cultura Distrital de la Alcaldia de Riohacha, en cabeza del señor alcalde Genaro Redondo Choles, hacen un llamado pedagógico a reconocer el valor de esas pequeñas acciones que día a día en los múltiples espacios compartidos generan transformación. Con la manera como nos relacionamos diariamente, incidimos en la creación de una cultura ciudadana colectiva que, si nos lo proponemos es positiva y ese es un trabajo permanente de todos.
Durante dos meses se han visitado instituciones educativas, comunidades indígenas, barrios y centro comunales, desarrollando estrategias educativas que promueven nuevos pensamientos, sentimientos y acciones que tejan valor en diferentes generaciones pues cada pequeño esfuerzo cuenta, suma y aporta a los cambios que queremos ver en la ciudad.
Mahatma Gandhi expresó: Se el cambio que quieres ver en el mundo. Y cuanta razón tenía pues cambiando nosotros, cambia la forma como nos relacionamos con nuestro entorno y sus actores.
Aquí, los maestros y coordinadores de las instituciones han sido cruciales en la apertura de los escenarios educativos para la interacción de los estudiantes con las y los promotores de estos nuevos hábitos ciudadanos. Se valora y reconocen también, los esfuerzos y la dedicación de líderes y lideresas comunitarios quienes han sido enlaces para la realización de recorridos puerta a puerta, reuniones, toma de parques y centros comunales.
Así mismo, otros momentos de gran valor se han vivido en las Unidades Locales de Cultura, las cuales han sido el epicentro de estos encuentros que dejan sembrada en el corazón de sus participantes, una semilla de amor por Riohacha.