Política o politiquería en acción?

Por Martin Barros Choles

En menos de dos meses, les darán rienda suelta a las campañas electorales, aspirantes al Senado y Cámara de representante, en listas avaladas por bancadas o partidos políticos, con personería jurídica. Comienzan por buscar ubicación numérica, en orden del tarjetón. Seguidamente, despliegue, de publicidades autorizadas hasta cierto limites, que nunca se cumplen y las investigaciones de Consejo Nacional Electoral, terminan en nada.

Los aspirantes en lista de partidos comienzan correrías, visitas, abrazos, besos, ofertas, maniobras engañosas y mentiras; personificando la politiquería. Así inicia las rutas del clientelismo, para: pescar, amasar, amarrar y acaparar; en negocios de compraventa, de electores, que se venden personalmente o lo vende un tercero intermediario, como objeto desvalorado, sin dignidad. Es la forma utilizada, para ganar curules, en esta nación, que repercuten únicamente, en favor y beneficio personal, de quienes compran los votos para triunfar, en el mercantilismo electoral, sin ninguna obligación, de corresponder, a necesidades y el bienestar territorial. La elección de Congreso llevará a cabo el próximo 13 de marzo.

La política, tiene variadas definiciones, de acuerdo con intereses, proyecciones y direccionamientos. En síntesis, la política, es una asociación conjunta, de pensamientos, con variados criterios humanos, frente objetivos comunes, con elementos apropiados y legales. Se activa de manera dinámica, en acciones y servicios, globales y colectivos. El termino política, encierra muchos aspectos estructurales y culturales, que se condimentan, con diferencias conceptuales de opinan, que dan el sabor y entendimiento. El respeto y consideraciones, entre personas, son determinante, en acoplamiento y estabilidad. La política, no se practica en solitario, no comulga con egoísmo, ni se fundamenta, en propiedad privada, de nadie en particular. La política, debe ser constante, articulada y sujeta, a planes, programas y proyecciones, concibiéndola, como cerebro y columna vertebral, en organizaciones, instituciones y gobiernos.

La política, se rige por normas estatutarias, disciplina, solidaridad, organización directiva y buena fe. Se estimula, con motivaciones, orientaciones, informaciones y participación popular; direccionada a renovar, innovar y cambiar, en oportunidades, sin rebasar limites preestablecido, ni discriminar, en igualdad de derechos.

Es importante y necesario, aclarar y diferenciar, política, de politiquería. Política es servir. Politiquería es engañar.

La política debe ser loable y comunicativa, para beneficio popular. Las avaricias y corrupciones desdibujan y opacan, sentidos y principios, fundamentales en política. Esta, no puede estar supeditarla, a conveniencias, de interese y beneficios, personales y familiares, entre otros, porque resultaría antipolítico.

El sistema político de bancadas es un fantasma, que aparecen y desaparecen, operando como carteles y bacrines, en disputas electorales, permitiendo manejos de dineros calientes, destinado a torcer, acorralar, perseguir, aniquilar y aplastar; rivales y opositores, con la fuerza de armas y desborde de capitales económicos, de dudosas procedencias.

El carnaval electoral, comienzan a armonizar las aperturas de sedes o comandos referentes, conforman: disfraces, comparsas, payasos, caravanas y derroches publicitarios; para generar impacto, en procura de posicionamiento como favorito. De igual forma, reciben mercaderes, interesados en vender votos. Utilizan a perniciosos, necios y aduladores; de serviles, para hacer bulto, bronquear, promover aplausos y júbilos, aprovechando, que esos individuos, se entregan en fanatismo, a la politiquería, con pasión y emoción sentimental. Acuerdan coaliciones oportunistas, pegadas con saliva, para manipular, maniobras engañosas, que no han servido de escarmientos, para las víctimas, que conscientemente aman a victimarios, que los utiliza, para prevalerse.

En elecciones populares, predomina la politiquería, en: falsas promesas, compras de votos y mentiras, para que no se ilusionen, ni se engañen, con: ofertas, ni compromisos. Algunos seguidores, son utilizados, en cuestiones y acciones ilícitas, que benefician a patrones en la sombra. El politiquero, después que triunfa en campañas, se esconde, para que no los molesten y cambia de teléfono..

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