El covid-19 devasta y erosiona, la economía en el mundo

POR: MARTIN BARROS CHOLES

Inimaginable pero cierto, la peste epidemiológica coronavirus, no agarró a todos dormidos y desprevenido, sin medicamentos para mejoría, por ignorar los efectos dañinos para la salud humana. Esta pandemia, con avance destructivo, ataca el sistema respiratorio, controlándola con drogas, destinadas para tratamientos de sida y tuberculosis.

Se especula y afirman, que el cultivo y mutación, de covid-19, se viene comentando y manejando desde el año 2014, lanzándolo a fines de año pasado, en la primera de las tres etapas dañinas, contaminado personas oriundas y residentes, de 193 naciones, que diariamente registran y publican, las estadísticas de los infectados, murtos y recuperados. La inexistencia de medicamentos, la falta de adecuaciones y elementos físicos e impreparación humana; para atender el problema, eleva el número de fallecimientos, sobre todo en aquellos, adultos mayores y personas, que padecen otros problemas de salud.

La solución de los gobernantes y mandatarios, para atender el grave asunto es la declaratoria de emergencia, sanitaria y económica, que les permita de manera excepcional, disponer y manejar, recursos presupuestales, de distintas destinaciones, desbalanceando y desarticulando, programas y proyectos. En Colombia, por ejemplo, se están tomando recursos de las reservas petroleras y del Fondo Territorial de Pensiones-FONTEP, colocándolo en alto riesgos, por cuanto no disponen de fuentes de garantías de amparo y los ingresos del petróleo, están bajo y solo sirve, para cubrir los gastos operativos, pensional y administrativos.

Lo peor de esta hecatombe o tragedia humana, es la falta de conocimiento o ignorancia, para la por solución en la erradicación de la pandemia. No se sabe cuánto tiempo vamos a tener el covid-19, haciendo estragos, con terribles consecuencias, que no se van a resolver durante muchos días, descapitalizando saldos, reservas y ahorros. Tenemos paralizada la producción, con el consumo latente, conllevando erosiones y desmoronamiento, de las estructuras económicas.

Las imprecisiones y desaciertos, originan golpes, que recibimos cuando desconocemos el problema y por falta de informaciones veraces, nos sujetamos a conceptos, opiniones, asesorías, direccionamiento y coordinación centralizadas, de escasa atención a soluciones. Muchas veces, los dependientes en espera, de directrices jerárquica, se muestran exhausto, en el limbo y sin amparo, para enfrentar, la situación social apremiante, confinadas en cuarentena preventivas, por causa de contaminación epidemiológica.

Las pérdidas que arroja diariamente a: industria, comercio, servicios y hogares; tiene los nervios de punta y agota la paciencia, por la alta tensión y el pánico, que genera la incertidumbre y las quiebras económica. En esta ocasión la pandemia nos enseña, que todo somos igual, tanto para Dios, como en convivencias, armónicas y cordiales. De nada sirven las riquezas, vanidades, ostentaciones y egolatrías; colocándose en superioridad frente a los demás. Muchos ricos han resultados victimas del covid, superando a los pobres, sobre todo en el occidente europeo, EE. UU y demás naciones.

Los resultados de las tragedias dependen, de cómo se afronte y coordine, en equipo de manera técnica y profesional, con personal idóneo, capaces y expertos; que implementen estrategias y orientaciones, en: planes, programas y proyectos; que permitan materializar los objetivos perseguidos. La emergencia nos pone a improvisar, por la falta de preparación y acoplamiento, en equipo de trabajo, donde los errores y la torpeza, es lo de menos, frente a las responsabilidades, que asignan a personas inadecuadas para atender, en el desespero y el afán de las urgencias manifiestas.

Tocará iniciar de nuevo, con los rezagos de información económica, para renacer, con estilo diferente, levantándose de la ceniza, por motivo de la devastación económica, hundida en el fondo del abismo. La rehabilitación y recuperación será: lenta, pacientes y traumáticas; en cuanto al cumplimiento de obligaciones y acosos, que pueden tornarse peligroso. Los efectos del impacto, socio económicos, que nos deja el covid, son extremosos que requieren de políticas, sanas y solidarias, como consecuencia del desastre en salud y devastación económica.

Es necesario amortiguar las alarmas y ponerles freno a las desinformaciones, generadoras de zozobras y pánicos, en alusión a las muertes futuras, que originará los contagios de pandemia en moda. Las victimas mortales, serán muy inferior, a la fiebre negra, gripa española, paludismo, ebola y sida. Paciencia y serenidad, Dios proveerá

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