Nuestra etnia wayuu y el coronavirus

POR: JUAN ZAMBRANO ROMERO

El mundo afronta hoy una realidad que preocupa, pero sin alarmarse porque somos cada uno, los seres humanos, los responsables de que esto no genere brotes incontrolables de ansiedad y desasosiego. En las redes sociales se viene solicitando de que no se hable tanto del asunto, cosa que discrepo por que mientras más se esté informado del enemigo, más fácil será atacarlo y vencerlo.
Los coronavirus son un grupo de virus que son comunes entre los animales. En casos raros, son los que los científicos llaman zoonótico, es decir que pueden transmitirse de animales a humanos.


Pero este acontecimiento que nos ocupa, puede generar un cambio sustancial en el mundo y que este tome un giro, disponiendo que otros sistemas económicos puedan garantizar una mejor vida, la seguridad del planeta y se pueda disminuir las brechas de desigualdad y equidad existente, que a decir verdad esperamos que así suceda.
Se viene haciendo una fuerte y acelerada inducción de parte de la Organización Mundial de la Salud – OMS, de científicos, de médicos y de todos los profesionales de la salud de la manera cómo actúa el coronavirus y de los diferentes mecanismo y acciones de prevención.

En esto las redes sociales han realizado una labor importante, pero es difícil que toda la población pueda entender lo que de verdad está ocurriendo o
pueda ocurrir si no tenemos conciencia de lo que pueda ocasionarle al mundo esta pandemia.

Para ir contextualizando el presente artículo y darlo a comprender, el coronavirus se contagia entre los humanos de diferentes maneras. Según lo expresado por la OMS, la transmisión del virus, puede suceder cuando alguien entra en contacto con las secreciones de una persona infectada, como las gotas en la tos, el estornudo, el contacto de manos, al manipular los implementos de un paciente infectado o al tocar algo que una persona infectada ha tocado y luego al pasarse la mano por la nariz, los ojos y la boca puede eso causar el contagio.

La recomendación más segura, es lavarse las manos frecuentemente durante al menos 20 segundos con agua y jabón, por lo menos de tres a cuatro veces al día. Cubrirse la boca y la nariz al salir por necesidad a la calle y respetar de manera consiente el aislamiento social obligatorio decretado por el Gobierno Nacional. Hasta ahora esas serían las recomendaciones de la OMS, los científicos y médicos del mundo que
blindaría el no contagio del virus.

Este artículo se me ocurrió hacerlo por las innumerables preocupaciones que me han dejado unas series de consultas aisladas que les he realizado a 10 hermanos de la etnia wayuu que permanecen sin tener ninguna prevención en sitios como el mercado viejo y en el mercado nuevo en su actividad comercial que acostumbran a realizar y en el centro de la ciudad haciendo las interminables colas en los bancos para reclamar los subsidios que el Gobierno Nacional les brinda como un país paternalista a sus
gobernados.

Pero aquí radica la preocupación más importante y es la razón del presente artículo, que al abordar a cada uno de los hermanos indígenas wayuu, si tenían conocimiento de lo que estaba pasando en el mundo con respecto a las muertes que hay, me respondieron en un 100% que no sabían, y que lo que escuchaban era que se estaban muriendo muchas personas. Al preguntarle que si sabían que es un virus o si conocían algo del coronavirus, la misma respuesta expresaban que no sabían que era eso. Y una última pregunta fue que si en sus casas o en sus rancherías habían llegado a explicarle de ese tema o la manera de cómo comportarse para evitar que esa enfermedad llegara a ellos, un rotundo no se encontró en sus respuestas. En vista de esa grave situación es fácil poder comprender los altísimos riesgos en que estamos involucrados todos aquí en nuestro departamento y en especial de nuestros hermanos wayuu, que para hacer más gravoso el asunto este virus ataca violentamente a personas con un sistema inmunitario débil, que puede ser el de nuestros hermanos wayuu por su alto grado de desnutrición y sus bajas defensas.

Es por eso que debemos hacernos estas dos preguntas: Será que los hermanos wayuu tienen la suficiente ilustración de lo que está pasando en el mundo?. Será que los hermanos wayuu están preparados o los han preparado para afrontar tan terrible pandemia?. La respuesta es sencilla, NO. DIOS no permita llegue este virus a nuestro Departamento. Pero lo más triste es que los habitantes de la ciudad Capital, tampoco tienen conciencia sobre lo que está pasando. Sino hagamos una mirada al centro de Riohacha, que parece un 2 de febrero, como lo expresara un amigo y que no decir de
los mercados viejo y nuevo de la ciudad, que a pesar del aislamiento pareciera un día normal cualquiera sin el referido decreto. Esto debe ser un compromiso de todos.

A los hermanos wayuu se les han presentado episodios de epidemias que en el pasado han soportado con el inclemente resultado de muchos, pero muchos muertos a sus costas, como fue las epidemias del cólera, la encefalitis equina venezolana, y el ántrax.

La revista Semana el 30 de Octubre de 1995, titula un artículo denominado “El mes de la Peste”, afirmando que en la guajira más de 10 mil casos de enfermos por Encefalitis equina, generaron muchas defunciones. El gobernador para esa época Pérez Bernier, argumentaba que la burocracia del Estado era responsable de lo que le acontecía al departamento de la Guajira, siendo su Ministro de Salud Augusto Galán Sarmiento.
Así mismo el dirigente wayuu Armando Valbuena expresó que «El problema con el virus es que el Ministerio no sabe cómo afrontarlo”, y que “en cualquier caso, la encefalitis equina puso de nuevo al país en emergencia sanitaria.

No podemos seguir trabajando en labores curativas, mientras los Institutos de Salud no realicen planes de prevención de epidemias, Colombia seguirá sufriendo enfermedades».

Así mismo el periódico EL TIEMPO, el 8 de enero de 1996, en un artículo de Diego Andrés Rosselli Cock, titulado “La epidemia Guajira”, expresa “que el olvido al desierto Guajiro ha sentido pasar entre sus cardones y sus cactos muchas plagas virulentas”. “Entre los wayuu han hecho estragos el cólera, la fiebre amarilla, el dengue, el sarampión y la leptospirosis, por no mencionar tantos males prevalentes como la desnutrición y la tuberculosis”. “Esta vez, la encefalitis equina venezolana, que se creía erradicada desde 1973, apareció con inusitada fuerza”. El 11 de junio de
1996, la redacción de El Tiempo, titula “La Guajira cercada por endemia de Hepatitis B y Cólera”, expresando allí que “Este año La Guajira sigue enferma murieron indígenas a causa de la Hepatitis B”, sigue diciendo el artículo del Tiempo que “La epidemia de encefalitis equina que hay en el departamento de La Guajira pone otra vez al descubierto lo atrasado y olvidado que está el campo de la salud en el país y en especial a la Guajira”. Finalmente el 24 de julio de 1996, el periodista Efraín Ovalle del Tiempo, titula “Cólera es endémico en la Guajira”, y expresa que “Los habitantes
de La Guajira se encuentran alarmados ante 550 casos de cólera que se han registrado este año y la muerte de 50 personas a causa del mal”. Referencio esos artículos para ilustrar que solo son epidemias que ha afrontado el pueblo wayuu.

En vista de todos estos problemas que ha aquejado a la Guajira, nos seguimos preguntando en este nuevo evento en que se encuentra el mundo, Por qué no se ha implementado de parte del Gobierno Nacional un plan preventivo y en el peor de los casos un plan de contención y manejo de este mal, teniendo en cuenta que la malnutrición y las bajas defensas e inmunidad de nuestros hermanos wayuu permiten que este virus sea más agresivo y virulento en su accionar?. Por qué razón deben ahora estar los estamentos civiles, sociales y administrativos de la Guajira exigiéndoles a las empresas multinacionales que sea más noble en sus aportes para el Departamento de la Guajira, cuando estas empresas tienen una responsabilidad social para con el departamento que les ha entregado todos sus recursos?. Por qué los políticos en estos momentos de crisis mundial no replican la misma actividad mal sana que utilizan en las épocas electorales de entregar alimentos y recursos para obtener el favor de los Guajiros?.

El año entrante se avecina un nuevo proceso electoral, pero como nuestro pueblo es un “pueblo sin memoria”, se nos olvidará lo que estamos pasando y volveremos a votar por quienes hoy con su indiferencia hacen valer su prepotencia, sus engaños y su poder ante un pueblo arrodillado que cada cuatro año espera el cambio que jamás llegará si no tenemos la templanza del GUAJIRO NOBLE y sufrido para decir BASTA YA!..
DIOS nos protegerá!.

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