Solidaridad con los trabajadores de salud

Por: Martin Barros Choles

La salud no es un producto, sujeto al negocio de explotación económica, como está ocurriendo en el mundo. La salud, es el estado natural, físico y mental, viviente de las personas. La salud se aprende a manejar, con educación desde los hogares, en lo relacionado, a estructuras corporales, hábitos de conservación y practica de prevención.

La peor desgracia de la salud, fue caer en la mafia de corrupción y perversión. Productores de drogas y elementos de fabricación farmacéutica, generan consumo de drogas, en doble filo. Te mejora, por un lado, pero a la vez, te daña otros órganos.  Forma utilizada, para atar y enlazar, clientes habituales, obligados a consumir, drogas de por vida, de lo contrario degenera la salud.

Es triste y reprochable, condiciones, deprimente y operativas, en que funcionan los hospitales y centro de salud público. Peor los trabajadores, por falta de apoyo gubernamental. Privatizar parte de la salud, no constituye motivo para acabar o dejar morir la salud pública. Ambas pueden operar y son necesaria a la vez. La 100/93 fue la apertura, para que la clase política, en especial, los parlamentarios, sin ninguna experiencia en manejo de salud, comenzaron, abrir E.P.S, I.P.S, estallamientos y droguerías, utilizando a los médicos, enfermeras, auxiliares y todos los profesionales y técnicos de la salud; de manera irregular e irrespetuosa, con salarios irrisorios, condicionando: termino de atención en consultas, formulaciones de drogas y negativas a procedimientos y servicios  especiales; por personas, que ni siquiera tienen los mínimos conocimientos, en atenciones de salud. Solo disponen de capitales de manejo, para ejercer dominio, violando los protocolos prestablecidos en salud.

El Covid-19, deja al descubierto, el pésimo sistema de salud, que tenemos, sin tener la mínima condición, de adecuaciones, ni protección, para enfrentar la atención de pandemias. Muchos trabajadores por necesidad manifiesta, le has tocado multiplicarse exponiéndose al contagio, resultando también, víctimas de la contaminación. Es inaudito palpar, la falta de cumplimiento, con pagos salariales, como consecuencia de las crisis que viene acabando con la salud, desde hace muchos años. Lo más grave, en la tragedia del coronavirus, han sido las discriminaciones, publica recaída de manera injusta e inconsecuentes, con los salvadores de vida, en los relacionados servicios, movilidad y residencia; en transportes, espacios y establecimientos públicos; por cargar vestimentas, utilizada en el servicio. Mi solidaridad y apoyo, con las personas destinada, a servir en momentos difíciles de salud. Tenemos escases de médicos, enfermeras, psicólogos y auxiliares, frente al compromisos poblacionales. Se requiere más universidades publica o becas en privada para el estudio de medicina, porque con los actuales costos, no es para pobre.

En La Guajira, el asunto ha sido excepcional. Dios nos ampare, de una” tendereta” de muertos, presagiado de manera castiza para entender, por el contralor departamental Jose Maria Moscote, asombrado, por la escasez de camas y equipos, de atención en salud, en estos momentos difíciles, donde no queda otra, que resguardarnos con mucha paciencia, para prevenir un desastre.

La salud intervenida en el departamento, ha sido un fiasco, que hemos aceptado, silenciosa y pacientemente, durante tres años, con más obstáculo que soluciones, sobre todo ahora que apremia la urgencia preventiva. Hospitales sin recursos y endeudados, amenazando con paralizar, porque no le pagan, los salarios y carencias de elementos indispensables, la solución ha sido: manipulaciones, enojos e indiferencia, sin escarmiento, por lo que ocurre en el vecino país de Ecuador, ciudad de Guayaquil. El gobernado Nemesio Roys, conjuntamente con los representantes Alfredo Deluque y Tina Soto, con apoyo de alcaldes, diputados concejos y organizaciones populares, comunitarias y gremiales; gestionan, reivindicar, la autonomía en la salud, de La Guajira. Esperemos respuesta positiva del presidente y que, por obra de Dios, no resulte ninguno otro más afectado, del covid-19, respaldando directrices de los mandatarios.

A propósito de hospitales, es necesario destacar la gestión de la directora, del hospital de Riohacha, Flor García Peñaranda, quien, de manera silenciosa y activa, revivió el Nuestra Señora de los Remedio de la capital, Distrito de Riohacha. Asumió la dirección, con limitaciones restrictivas, de ley 550, (quebrado) amarada enfrentando, demandas y quejas, que poco a poco se han ido resolviendo. Es el único hospital, que, con algunas dificultades, sacaría la cara por La Guajira, para atender covid. Está al día con las obligaciones, salariales y de servicio. Le ha ido muy bien con las ventas de servicios, fortaleciendo el funcionamiento y generando confianza. Cogió el ritmo en acenso, mejorando, hasta salir del fondo a flote, navegando ahora sobre la superficie, con seguridad. Goza del respaldo del sindicato, que nos es muy común. De mil, uno. Quieren continuar el trabajo mancomunado, para prevenir nuevamente el descenso, como ocurrió en Maicao. El gobernador valorará las gestiones de la directora del Hospital de Riohacha, García Peñaranda, sin impedimentos, ni limitaciones en nuevas aspiraciones.

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