HERMES LÓPEZ DELUQUE
Desde que empezó la pandemia he tratado de no tocar este tema porque siento que hacerlo es fomentar el temor entre mis familiares y amigos. Sin embargo, hoy lo haré con tristeza y dolor en el alma ya que esto es una realidad que no debemos dejar de lado.
La situación se ha agravado y debemos reconocer que este virus es un enemigo que nos acecha oculto y desde su maraña está atento a nuestros pasos para entrar en nuestro cuerpo indefenso para, con su hoz mortal llevarnos de este mundo.
Hoy no podemos tomar esto a juego, esto es una realidad que estamos viviendo, una realidad peligrosa a la que debemos ponerle mucha atención ya que cada día la desgracia está llegando a muchos hogares.
Hoy, los muertos no son solo una cifra, son familiares y amigos que se están marchando y no se vislumbra una posibilidad de amainar esta letal amenaza. Ya es hora de mirar la realidad y poner de nuestra parte un poco de sensatez y tomar las medidas que nos protejan.
En nosotros está nuestra salud, no esperemos que las autoridades sean los guardianes de nuestra seguridad. Esto se ha salido de madre y cada día la situación es más grave.
Debemos actuar con precaución ya que el enemigo que nos acecha no da tregua, no avisa y cuando se manifiesta ya nos tiene en sus manos y lucha por no soltarnos de sus garras, se aferra a nuestro cuerpo con firmeza y es terco para salir de nuestro organismo.
No quiero inculcarles terror, esto es algo que tenemos que aceptar para poder defendernos. Mientras no lo tomemos en serio, no tomaremos las medidas requeridas para cuidarnos y cuidar a los que están a nuestro alrededor.
La muerte nos está acechando en todas partes y debemos ser precavidos para no caer en sus manos y no dejar que su garfio nos atrape. No solo esta en juego nuestras vidas, y la vida de nuestros seres queridos está en nuestras manos. No jueguemos con candela porque nos vamos a quemar.
Espero que reciban este mensaje como un consejo de amigo y familiar. Si amamos la vida y lo que ella nos ha regalado, debemos cuidarnos para continuar en ella. Si no lo hacemos corremos el riesgo de marcharnos en cualquier momento.
Cuídate y cuida a los tuyos. Dios nos bendiga amigos.