POR LUIS EDUARDO ACOSTA MEDINA
“Llevo la cuenta la llevo perfectamente siete meses y cuatro días que yo te conocí”
Imposible referirnos a meses y días del calendario sin que tuviéramos presente el aparte que antecede de la canción titulada “Dios lo libre” de la autoría de Roberto Calderón Cujia que Jorge Oñate y Juancho Rois Incluyeron en el álbum “Canto y Tradición” que dieron a conocer en el año 1984.
En dia reciente pasado, gracias a una amiga, conocedora de mis gustos, usos y costumbres agrarios, me hizo llegar un detalle que emocionalmente me estremeció, me regaló unos ejemplares del ALMANAQUE PINTORESCO DE BRISTOL, el mismo librito Salmon que en cada diciembre llegaba a mi casa en Monguí, porque Carlito Ricciulli, se los enviaba a mi vieja de LA FARMACIA DEL PUEBLO, la figura del hombre del moño crespo y su poblada barba pidiendo barbera, ha sido familiar para mi desde el día que abrí mis ojos después de haber navegado nueve meses maravillosos en el vientre de mi madre.
Cada año se repetía el ritual, el almanaque llegaba, junto con otro que desapareció que era el ALMANAQUE POPULAR de la Droguería Blanco y Roca de Barranquilla del cual la gente decía que era embustero, que el Bristol si decía la verdad, el ritual era siempre el mismo, mamá hacia un listado de los agricultores del pueblo, y nos mandaba a repartirlos casa por casa, el problema era con el de mi abuelo, el no tragaba entero, entonces, a quien se lo llevara lo sentaba en el pisito de dos escaños que tenia en frente de la casa y tocaba leérselo completico, primero para saber cuales Eclipses estaban anunciados, las NOTAS SOBRE LA PESCA, como estaban LAS FIESTAS MOVILES.
Después del repaso a las fechas para las fiestas que debían ser santificadas, tocaba arrancar con las Fases de la luna, y ya enterado de cómo se producirían los cambios del encantador Satélite natural, venia lo más dispendioso, lo que parecía mas aburridor, mes a mes la “Predicción del tiempo y mareas” aquello parecía eterno, porque si uno leía mal una palabra lo corregía y tocaba leerle el párrafo completo, y si uno para hacerle trampa y terminar ligero se volaba algo, se percataba de inmediato, por ejemplo, “ahí falto Santa Marta y Ciénaga, devuélvete”, nadie le volaba el alambre.
Ese almanaquito de venta callejera ahora, pero que antes era carta de presentación y promoción de las mejores farmacias y cacharrerías de entonces, sigue siendo acogido, añorado y respetado por nuestros viejos que no se han ido, recuerdo que cuando iban a iniciar las socolas, a capar los puercos, o los novillos, para cortar la guadua, y hasta para cortar el cabello a las niñas y a las mujeres, primero se consultaban las paginas de ese cuadernillo que tenia clavo ineludible y sagrado en el tabique de todas las casas, o lo mandaban a buscar a mi casa prestado.
Como olvidar su sección de “RIASE SI QUIERE” como aquella del Almanaque del año 1992 cuando dijo que una Vaca para ridiculizar a un gato le dijo “Tu tan pequeño y bigotudo”, y el felino le respondió, “Y tu tan grande y sin sostenes”, igual permanecen incólumes como en sus mejores tiempos su publicidad del Tricofero de Barry para el cabello” y de la botellita pescuezona del “Agua de Florida” de Murray y Lanman que este año celebra sus primeros 213 años de eterna juventud, con su misteriosa presentación de envoltorio esotérico, junto a su hermano menor, el “Jabón de Reuter”, del que decían que curaba la rasquiña de la garrapata y la producida por las barberas que habían en los rastrojos.
Ese curioso librito tan querido por miles de familias en el mundo, es mas viejo aun que el sombrero de Quaker el del pote de Avena, porque lo invento un médico de apellido Bristol, en 1831, editado e impreso por el, le incorporo secciones de chistes callejeros y con algunos anuncios médicos, pero su plataforma para la fama mundial fue en 1859 cuando unos empresarios de Nueva York, Lanman y Kemp, compraron sus derechos y empezó su distribución por todo el mundo., para impulsar las ventas precisamente de los productos a los que me réferi anteriormente Agua Florida de Murray y Lanman, Tricófero de Barry y píldoras, brillantina y la famosa zarzaparrilla de Reuter.
A propósito de las predicciones del tiempo, justo es rememorar que tema de la Astronomía en Colombia tuvo en Francisco José de Caldas uno de sus pioneros, fue quien desde el Observatorio Astronómico elaboró el Almanaque de las Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada en 1812,, con una gran información Astronómica, y con historias y cálculos científicos
Del Almanaque del hombre pelú y barbudo recuerdo muchas cosas, pero no olvido lo que me conto mi papá que publico ese librito en el año 1969, decía, que un suicida dejó la siguiente nota: “Me casé con una viuda que tenía una hija, con quien se casó mi padre, pasando a ser mi padre, de este modo, hijo mío; en su matrimonio tuvo un hijo, cuyo niño pasó a ser mi nieto y mi hermano; yo también tuve un hijo, que vino a ser hermano de mi padre, por consiguiente tío mío. Mi padre es hijo mío y yo soy padre del hermano de mi padre y como el padre del padre de uno es abuelo de uno y soy soy padre de mi padre ha resultado que soy abuelo de mí mismo. Por lo cual horrorizado, he puesto fin a mis días”. Se los dejo ahí.