LA GUAJIRA NO DEJA DE RAJARSE EN COMPETIVIDAD

Por Martín Barros Choles

El departamento de La Guajira no logra ganar posicionamiento competitivo, para mejorar calificaciones de resultados globales, que se miden con diferentes, factores y estándares, implementados en distintas operaciones, en especial la económicas. La competitividad, no es mágica, ni está sujeta al azar, es acción y tarea, por estabilidad y competencia de liderazgo que requieren de planes y programas, complementada con ofertas y promociones, previa implementación de infraestructura de servicios, domiciliarios y transportes.

 El departamento ha tenido obstrucciones y carencia de apoyo nacional, para logar desarrollo y progreso. Poco o nada han gestionado nuestros representantes y mandatarios: departamentales y locales, para comprometer y exigir, derechos que nos corresponden, en condición de colombiano, de manera compensativas, por riquezas extraídas del territorio peninsular. La Guajira, solo puede competir, con los territorios indígenas, abandonados e inhóspitos, como: Vaupés, Guainía, Chocó, Amazona, Vichada y Putumayo; que ocupan los últimos lugares, en la escala de calificación en el territorio nacional.

Todos los años nos repiten el mismo resultado descalificativos, pero no se ha podido mejorar. Por qué? Le dejo el interrogante para que opinen. Deficiente en gestiones fiscales, infraestructuras de vías y transportes, salud, aguas y telecomunicaciones. No es de calidad la educación en diversos niveles, de primaria hasta universitaria. Se carece de fuente de trabajo, medios de producciones y dinámica empresarial. No podemos seguir en condiciones deprimentes, obteniendo calificaciones, por debajo de 4 sobre 10, resignados en conformismo. A todos nos asiste responsabilidad participativa, colaborativas y contributiva; para iniciar a escalar por el subdesarrollo, pero es necesarios, que nos apersonemos en mejorar, ubicándonos en posición estratégica de competitividad, a nivel superficie y a la altura de los demás. Si aceptamos pasiva y lánguidamente, que somos mediocres, que no nos inmutamos, por superar las debilidades e incapacidades, ni despertamos de letargo, que pasma y arruma, seguiremos rezagados, desganado y abandonado a la desgracia.

No podemos seguir en parsimonia, llevando del bulto, sin que se proyecten en planes de desarrollos, con compromisos en el presupuesto nacional, ejerciendo acciones positivas, tendientes a cumplir condiciones y requisitos, para comenzar a subir y escalar calificaciones en competitividad. Todo tiene precio o valor y nada es imposible, de materializarlo si lo queremos y luchamos, con voluntad y fe en Dios, para lograrlo, aun cuando no sea fácil, de la noche a la mañana, pero podría hacerla efectiva, de manera gradual, afianzado en perseverancia, confianza y serenidad. Debemos darle mas importancia, a los que nos atañen, en situaciones geopolíticas y económicas, que a los partidos y rivalidad política. No podemos seguir divididos, ni fraccionados, detrás de partidos políticos, que de nada bueno le han servido a La Guajira. Solo aprovechan pescar en rio revuelto. Es pertinente concertar todas las fuerzas, organizaciones y militantes, de distintos partidos políticos, ejemplarizando unidad solidad, descartando compromisos politiqueros electorales y sacrificando, intereses personales o familiares, en favor y beneficio del interés común, de La Guajira. Cuantos sacrificarían intereses personales y partidista? No creo que muchos, pero no está de más, analizar comportamientos y reacciones, de nativos y foráneos, que habitan La Guajira, frente a la preferencialidad, entre unidad pro-guajira o cualquier otro nombre que le coloquen y partidos políticos inservible? Debemos reflexionar, sobre lo que se ha hecho o estamos haciendo por La Guajira.  Que aportes han hechos los partidos y congresistas, que recibieron votos sufragados al departamento peninsular? Responderían que fueron votos comprados y nada que reclamar. De seguir feriando en compraventas de votos, en mercantilismo politiquero, con prácticas de corrupción, rueda suelta, sobreponiendo intereses personales, por sobre el bienestar territorial que representa, no levantaremos cabeza, al preferir por conveniencia, beneficios retribuirles, con tapabocas y lavados de manos, silenciándolos. Si aprovechamos las representación únicamente para enriquecerse ilícitamente, por su propia cuenta, torciéndose y menospreciando, con indiferencia la suerte de La Guajira, no saldremos del atraso y miseria, que nos caracteriza como “modus vivendi” gracia al egoísmo, desinterés e intereses personales, antipatía e insolidaridad.

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