Por Martin Barros Choles
La Conmoción Interior, ese un estado excepcional, que declara el presidente de la república, en uso a facultades constitucionales, fundamentada, en existencia de graves perturbaciones, de orden público, que atente con la estabilidad y la seguridad, institucional de estados y las convivencias ciudadanas. De acuerdo con la definición de la norma constitucional, el presidente, Iván Duques, tiene razón de justificación, para decretar, “Conmoción Interior”, por termino de 90 días, prorrogable hasta 270 días, como lo solicitan a gritos senadores, del Centro Democrático. El problema consiste en valorar costos de operación militar y los resultados macabros e inhumano, que de ella se originen y las repercusiones, internas y externa, que se reflejen de manera negativa y horrorosa
El estado de Conmoción Interior, sustituyó en la constitución del 91, al “Estado de Sitio”, muy recordado, por la aplicación en el gobierno, del presidente, Carlos Lleras Restrepo, para arrebatarle y robarle, la presidencia, al el exgeneral, Gustavo Rojas Pinilla, que la había ganado de manera contundente, en elección popular de presidente, periodo 1970-1974, concediéndosela de manera ilegitima, con descarados fraudes, presidente Misael Pastrana Borrero, originando la conformación de la organización guerrillera M-19. Con anterioridad, en otro hecho histórico de Colombia, el presidente, Mariano Ospina Pérez, dispuso decretar “Estado de Sitio” por causa del asesinato del líder del Partido Liberal, candidato a la presidencia, de Jorge Eliecer Gaitán, garantizando de esa forma, la sucesión de gobierno, en cabeza del presidente, Laureano Gómez, con el apoyo las fuerzas militares, quienes más tarde le dieron golpe de Estado, originando la conformación de la guerrilla Farc. Dos breves reseñas de antecedentes históricos, nos hacen presumir y deducir, consecuencias deplorables y cuestionable, que se originaria, de Conmoción Interior, es similar “Estado de Sitio”.
En declaratoria de Conmoción Interior, el presidente debe ejercer como dictador, militarizando y gobernando por decretos. Limitando y coartando, libertades constitucionales, opinión, movilización y demás; amordazando y persiguiendo, periodistas y opositores. Suspende las funciones de alcalde, gobernadores y demás autoridades competentes. En mencionada conmoción interior, se ordenan toques de queda nacional. Policía y Ejército, reemplazan a las autoridades administrativas, controlando, con fuerza brutal y uso de armas de fuegos, a: revoltosos, vándalos y otros rebeldes, que pacíficamente, manifiesta inconformismo y reclaman derechos.
La Conmoción Interior, puede ser un payaso, para confrontaciones bélicas, en la que participaran, además de fuerzas o cuerpos armados de Estado, guerrillas, paramilitares, carteles y bacrines; en favor y contra, de manifestantes, aprovechando oportunidad de protagonismo armados y terrorismo, para lucirse y exaltar triunfo. O una estrategia política, para continuar gobernando, el presidente Duque, utilizando el ejército y la policía, para que repriman protestas, opriman y amordacen al pueblo, abusando de derechos humanos y fundamentales, exponiéndolo a luchas armadas, enfrentando en campo de batalla, donde las mayores victimas son jóvenes, que viven en condiciones de pobreza y miseria, que de manera forzada, incorporan y vinculan, en: ejércitos y organizaciones criminales, utilizándolo como peones en ajedrez, en conflictos bélicos.
El gobierno necesitaría reforzar, las unidades humanas armadas, para contrarrestar, protestas y terrorismo, que broten como burbujas, en el territorio nacional. La gente ha dejado de temerle a uniformes de cuerpos armados y ha perdido el miedo a la violencia, con muertes y desplazamientos, porque le ha tocado, convivir con ella, lo que no resultaría muy fácil el sometimiento, para levantar con éxito, la citada conmoción, restableciendo derechos, condiciones y normalidad constitucionales. No se debe desestimar las contrapartes. Recordemos el enfrentamiento de David, con Goliad. Es preferible agotatar dialogo de entendimiento, tolerar y comprender, antes de llegar a extremo de guerra civil, en procura o locura de vencer con la fuerza, masacrando vidas humanas, dejando profundas heridas incurables y miserias, sobre el azote sentado por el coronavirus. Es mejor prevenir la Conmoción Interior, que tener que lamentar desastres y fatalidad.
Especulan, en corrillos y tertulias, que la referenciada conmoción, puede direccionarse, para aplazar las próximas elecciones a la presidencia, cerrándole el paso a la candidatura de Gustavo Petro, por que no tienen un “pollo” que le garanticen triunfo, en la lucha electoral. La intención no es lo saludable, más bien elevarían favorabilidad popular, a Gustavo Petro, por efectos de equivocadas acciones. Dios quiera que no le vayan a causar daño, como ocurrió con Gaitán y Galán, víctima de fuerzas oscuras de origen de derecha.
Nos amenazan con otra pandemia, denominada, disuasión de revolución molecular, cuya sepa provine del neonazismo chileno.