Por Luís Alonso Colmenares Rodríguez
Los 15 alcaldes y el gobernador del departamento, junto con los resguardos wayúu, están en mora de reunirse y ponerse de acuerdo para promover la creación de una sociedad de economía mixta que desarrolle proyectos de energía eólica en La Guajira. Y para dichos efectos deben unirse con alguna empresa de energía nacional y otra del exterior que tengan experiencia y reconocimiento en el tema.
¡Cada día que pasa es tarde!
En los tiempos que vivimos las energías renovables están consideradas como el regalo de mayor consideración que nos haya provisto la naturaleza; y en términos compensatorios me quedan dudas para considerar que lo tengamos merecido, por todo el daño que le ha venido causando la humanidad a la misma naturaleza.
Colombia es potencia en generación de las principales fuentes de energías renovables por la ubicación geográfica que tiene en el planeta tierra, lo cual hace que la mayor parte del país tenga un recurso de brillo solar alrededor de 8 y 12 horas de Sol en promedio diario anual.
También está la fuerza de los vientos marinos que entran al continente por La Guajira, y alcanzan velocidad entre los 5 y 11 metros por segundo durante el año, siendo el mínimo para estos fines de 5 metros por segundo.
De información oficial se sabe que están ejecutando 9 proyectos de uso de energía eólica en La Guajira, y está previsto que se desarrollen otros 57 a través de 19 empresas.
No hay duda de que es un futuro promisorio, y ante tales expectativas se requiere de unidad institucional, política y social para sacar adelante los proyectos que beneficiarán al departamento en general y al país.
La experiencia de las regalías del Cerrejón no se puede repetir.
El uso de la energía eólica no es una novedad en La Guajira porque ya se tiene una evidencia empírica en Jepírachi, “vientos que vienen del nordeste” en el dialecto Wayuunaiki, que fue el primer parque de energía eólica construido en Colombia, a cargo de Empresas Públicas de Medellín, y ha sido una experiencia piloto en tecnología, legislación, mercado, entre otros aspectos.
Actualmente se está llevando a cabo el desarrollo de los proyectos Acacia y Camelia 1 y 2 a cargo de la empresa CELSIA del grupo empresarial Argos; además de Guajira 1 y 2 junto con WESP 01 a cargo de ISAGEN.
Pero no hay felicidad completa.
Los proyectos de energía eólica en La Guajira están localizados en territorios de resguardos indígenas de la zona Alta y Media del departamento, con una legislación particular para el ordenamiento territorial y uso de la tierra, lo cual se tiene que reconocer, aceptar y respetar. No hay duda.
De esa manera es necesario que se pongan en funcionamiento los procedimientos de consulta previa para el desarrollo de los proyectos con la participación de las comunidades indígenas; y bajo esas condiciones se deben conciliar todos los derechos, porque es claro que las costumbres ancestrales y el uso de la tierra de las comunidades indígenas wayúu no se pueden oponer al desarrollo, ni tampoco el desarrollo puede arrasar a las comunidades indígenas wayúu. Debe haber una conciliación civilizada de intereses y derechos.
Eso es lo que ha tenido en cuenta la Procuraduría General de la Nación para afirmar que se ha vulnerado a la comunidad Wayuu y solicitó que se suspenda la ejecución de un proyecto eólico en los municipios Uribia, Albania, Maicao, Manaure y Riohacha; además de que se construya una guía metodológica o acuerdo de consulta previa macro de parques eólicos de forma participativa con las comunidades, los inversionistas y las autoridades territoriales.
Y está bien que así sea, pero insisto, no se puede impedir el desarrollo.
Es necesario ponerse de acuerdo sin pasar por encima de nadie y reconociendo los derechos de todos.
Se debe obtener el consentimiento libre, previo e informado de las comunidades indígenas que se encuentran dentro del área de influencia de los proyectos, pero no es engañando a las poblaciones wayúu con espejitos como dice la historia que lo hicieron los españoles en la conquista.
Y en este sentido las comunidades se deben dejar acompañar de expertos en esta clase de negociaciones. Porque si fuera necesario se les debe vincular como socios activos de las empresas que sean creadas para el desarrollo de los proyectos. Además de que sea la gran oportunidad para resolver, de una vez por todas, el gran problema de escasez de agua, a partir de la energía que se produzca.