Por Martin Barros Choles
La represa del rio Ranchería, ha sido un anhelo soñado por los guajiros. No es para menos, se trata de una gran fuente de aguas, que se utiliza como medio indispensable de la vida: humana, animal y vegetal.
Es inconcebible que se sufran rigores, por ausencia y escasez de aguas, en La Guajira, cuando disponemos de siete fuentes hídricas ribereñas, adquiriendo el preciado líquido, en alto precios, comprándolo a los vehículos surtidores y en ventas al detal, cuando tenemos estupenda presa o alberca gigante, repleta, con 200 metro cubico, de agua utilizables, para abastecer el servicio de los acueductos, por lo menos, siete municipios, que a gritos y de manera urgente, requieren y necesitan, del suministro de agua, de manera permanente, durante las 24 horas, en viviendas urbanas de: San Juan de Cesar, Distracción, Fonseca, Barrancas, Hatonuevo, Albania y Maicao. La represa esta diseñadas con distritos de riegos, en beneficios de la agricultura, ganadería e industrialización; de productos derivados de cultivos cosechados.
El costo de terminación y operación de la represa puede oscilar en UD$300 millones de dólares, al cambio de moneda colombiana, resulta un Billón, que no es nada, para la utilidad del servicio, compensable con recursos naturales, extraído en territorio peninsular La Guajira, minería de Carbón, Gas y Sal marina; durante muchos años. El valor de la inversión para la terminación de las obras es subsanable, con los pagos del servicio de aguas, por usuarios, urbanos y rurales, en concordancias con los volúmenes consumidos.
En Colombia, mediante decretos 1915/2017, se dispuso en funcionamiento el mecanismo, de pago de impuestos por obras, tales como: infraestructura vial, salud pública, agua potable, alcantarillado y energía; destinando hasta el 50% de los impuestos, por conceptos de rentas, Iva e Industria y Comercio; entre otros. La ley 1883/17 vinculó a las empresas mineras, que estaban excluida, por disposición de ley 1819/ 2016, para favorecer territorios mineros.
Cerrejón, Ecopetrol y Comunidad del Cerrejón, son grandes contribuyentes del impuesto de rentas, por las explotaciones de Carbón e hidrocarburo, en La Guajira y el territorio nacional, que pueden apartar, por vigencias fiscales, el 40% del valor de las obras para terminarla, con el impuesto de renta liquidados. Seria de magnifica utilidad, que en menos de tres años, tendríamos la operación deseada, por un lado. Tambien por aportes de regalías de Carbón y Gas, retribuyendo parte del robo del mencionado derecho, que el gobierno Juan Manuel Santo, les arrebató a los territorios mineros.
Hace poco el gobernador Nemesio Roys, distribuyó recursos de regalías para ejecuciones de obras en concretos, por valor de $300 mil millones, en varios municipios de La Guajira. De igual forma, deben aportar un monto similar, para la obra mas importante del departamento, en beneficio, de los municipios, en suministro de servicio de agua.
Con este sencillo análisis, expongo alternativas, para concluir obras, si tenemos facilidad y facultad, de conseguir recursos económicos, mediante acuerdos mancomunados, entre departamentos, las multinacionales y alcaldías; con participación activas, de Asambleas departamental y Concejos, de municipios beneficiados. Tambien podrían intervenir organizaciones políticas, fundaciones y veeduría ciudadana, de manera consolidadas en apoyo, a las obras, que deben realizarse, para que la represa del Ranchería deje de ser un “Elefante Blanco” y los habitantes de La Guajira, por fin tengamos garantías, de gozar del servicio de agua, de manera continuas, poniéndole fin a la penosa escases, soportada, en forma inclemente e inhumana.
En adelante no se debe perder más tiempo, lamentando no tener acueductos, conformándonos, con suministro esporádicos y limitados, en días y horarios. No debe haber mas excusas, para justificar dilataciones, morosidad e ineptitudes; por falta de gestiones, de quienes gobiernan y coadministran, el departamento y municipios, a cargo del gobernador y diputados, conjuntamente, con alcaldes y concejales.
El año en tratante deben iniciarse las obras prioritarias, amparadas en recursos económicos de obras por impuesto, en 50% del impuesto de rentas, a Cerrejón, Ecopetrol y Comunidad del Cerrejón y regalías de Carbón y Gas. De lo contrario, lo mejor seria que nos tragara la tierra, por inútiles, ineficiente e indolente. Ya basta, se necesita solución de agua, para emprender desarrollo y progresos en el departamento.