Miles de personas que huyeron de la guerra en Ucrania pasan por centros de acogida en Polonia. Además de ucranianos, también hay personas de otros países, y todos tratan de organizarse y seguir viaje en medio del caos.
«Mira mamá, ahí hay algo que vuela”, dijo Sofía, de seis años, cuando vio por primera vez un misil. Era el primer día de la guerra en Ucrania y ella ya estaba huyendo con su hermana y su madre, Julia Rezhova, del pueblo de Gorlovka, al norte de Kiev. Querían alejarse de los soldados rusos, que invadían Ucrania y venían desde el norte en dirección a la capital ucraniana.
«No me hubiera ido si no fuera por mis hijas”, dice Rezhova, de 30 años. Le hubiera gustado quedarse, como se quedaron su hermana y su hermano, y tratar de organizarse y apoyar a los demás. Pero ahora está en Polonia.
Es una de las más de 670.000 personas que huyeron de Ucrania desde el inicio de la guerra, el 24 de febrero de 2022. Cuanto más tiempo dura la guerra, mayor es la cantidad de refugiados. La Unión Europea estima que hasta cuatro millones de personas intentarían abandonar Ucrania debido al ataque ruso.
La mayoría de los refugiados van hacia Polonia
Más de la mitad de los refugiados de Ucrania, unas 380.000 personas, se dirigieron hasta ahora, como Julia Rezhova, a Polonia. Allí, Rezhova espera con sus dos hijas en un estacionamiento al aire libre del centro de acogida de la ciudad de Korczowa, a solo pocos kilómetros de la frontera polaco-ucraniana, en el sureste del país.
Entretanto, el Gobierno polaco ya abrió 27 de esos centros. Korczowa es un punto de conexión para aquellos que llegan en autobús cruzando el paso de frontera cercano. Allí son recibidos por voluntarios con comida y se les entrega productos de higiene. Desde allí tratan de seguir viaje. En el centro de acogida, que fuera un gran depósito, ahora hay cerca de 2.000 camas plegables preparadas. Según informó a DW un policía, allí duermen unas 700 personas, pero nadie conoce la cifra con exactitud. Los que huyen de Ucrania van y vienen.
Julia Rezhova acaba de llegar a Polonia, pero no quiere quedarse allí. Espera que pronto lleguen sus amigos para recogerlas a ella y a sus hijas y llevarlas a la República Checa, donde trabaja actualmente su marido.