POR: LUIS ANTONIO GOMEZ PEÑALVER
Les confieso que a pesar de ser muchos los titulares de noticias que detenidamente he observado y comentarios de amigos cercanos de lo ocurrido sobre Luis José Brito Gutierrez Q.D.P aún no asimilo lo sucedido. Seguramente será por su partida tan repentina y por el hecho de que jamás nadie en mi pueblo Uribia esperaba que algo así pasara.
Recuerdo como si fuera ayer, cuando en el año 2005 Luis entre tertulias de amigos en el barrio ya iba mostrando lo que él quería ser. Para ese entonces ya estaba cursando sus estudios superiores de arquitectura en Barranquilla, él a diferencia de muchos jóvenes de esa época era muy auto determinante, tenía claro su horizonte, sabía cuáles serian sus metas y lo hacía saber cuando hablaba.
Más o menos a eso de las 4 de la tarde por allá en el año 2005, acostumbrabamos sentarnos a conversar entre varios amigos del barrio en la casa del tío Clemente Gutiérrez (q.e.p.d) sobre cosas y acontecimientos de esa época.
Los sueños a cumplir de Luis José por aquel tiempo eran ser consejal y por supuesto arquitecto. Él nos contaba que su principal apoyo iba a ser su familia materna; que con el auspicio de sus tíos y demás familiares podría lograr el objetivo, y así fue. En 2007 fue por primera vez elegido concejal cuando aún estaba por terminar sus estudios de arquitectura en Barranquilla.
Sobre el transcurrir o crecimiento de su vida pública y política todos en mi pueblo tienen conocimiento, pero de su nobleza y auto determinación solo pocos. Aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo muy de cerca pueden dar testimonio de su extraordinaria severidad.
Había algo que me llamaba mucho la atención de Luijo y era precisamente la forma respetuosa de su ser. Recuerdo que para referirse ante cualquier mayor de edad a la suya lo hacía con mucho acatamiento, su personalidad considerada tenía mucha empatía hacia la gente y gozaba de un extraordinario carisma. Luis José de manera indiscutible llegó a constituirse como un joven destacado de nuestra generación y algo que particularmente me identificaba hacia él y era el amor por Uribia, ese amor que utilizaba como mayor motivación para alimentar sus metas.
La ruptura de paradigmas es una de las mayores características que identifican a cualquier nueva generación que intente penetrar los espacios en determinada sociedad. Los jóvenes que apreciaron la entereza de Luis, seguramente entenderán que hay que seguir y aprender de lo positivo y de lo bueno. Yo, particularmente no pierdo la esperanza en que muchos vean en él un ejemplo a seguir. Uribia es un municipio que ha venido dando a luz a muchos hijos que nacen con el interés de luchar por sus menesteres sociales; Luis José fue y será un icono de esa lucha que todos debemos seguir, tomarnos en serio el sentir de nuestro pueblo no solamente es lo adecuado, sino lo justo.
Desprendernos de nuestras ambiciones personales y empezar a mirar más hacia lo colectivo. A entender que Uribia nos necesita a todos encasillados en una armónica sincronización de entusiasmos que nos incluya a todos en una ruta de bienestar colectivo.
Sé que lo acontecido es un muy doloroso para sus familiares y amigos cercanos, pero de fondo también debemos entender su legado, el cuál creo sin duda alguna debe ser nuestro mayor tesoro, siempre lo vamos a recordar como el joven entusiasta que aportó por medio de su inquietud y auto determinación grandes metas. La voz de Uribia en nuestra región no se apaga, al contrario, llegarán muchos Luis José que alzaran la mirada y con rebeldía defenderán los interés de este pueblo tan sufrido, ya lo verán, en los próximos años será Uribia un referente de una gran lucha social para el Departamento. Con la partida de este joven surgirán muchas voces más, la vida de él siempre será un motivo para avanzar.