Por Martin Barros Choles
El partido de gobierno, Centro Democrático, fue creado por el dos veces presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, para continuar activo, en el ruedo político. La intención de no archivarse, para disfrutar de la pensión de expresidente, en compañía de su señora Lina Moreno, rodeados de una guardería de nietos, de sus dos hijos. Pero la quietud, no es que le guste mucho, prefiere el protagonismo, sobre todo, como actor principal, de agites, comedias y novelas; políticas, sin descuidar, los caballos y de pasear en carretilla, a los nietos, que se recrean alegremente con su abuelo en sus predios.
El partido de gobierno, llegó con mística fortalecido a mandar, de por vida o por largos periodos. Después de los dos gobiernos de Álvaro Uribe, eligieron a Juan Manuel Santo, pero siendo presidente, se torció y se abrió, por causas de relaciones, con el presidente Hugo Chávez Frías. De ahí en adelante, comenzaron confrontaciones y ruptura definitiva. Santos le arrebató el partido de la “U”, que había constituido Álvaro Uribe, a punta de mermeladas, que recibían, los corruptos parlamentarios, que conformaban mayorías en Congreso, transformándose algunos uribistas, en santitas.
El expresidente, abrió un nuevo partido, de tendencias derechista, pero le colocó una denominación, contraria a su pensamiento. “Centro Democrático”, que, de Centro, no tiene nada y de Democrático, menos, tendrían que ser popular y no oligarcas, de la elite rancia que gobierna. Hay muchas formas de engañar, desde lugares equivocados, usando términos inapropiados, con sus prácticas rutinarias.
El Centro Democrático, inició como un nuevo partido, apoyado por una lista cerrada al Senado, en cabezada, por su director Álvaro Uribe, saliendo victorioso con 19 curules. Luego participó en campaña para la presidencia de la república, postulando la candidatura, de Oscar Iván Zuluaga, quien ganó, la primera vuelta, contra la reelección de Juan Manuel Santo, pero no logró superarlo en segunda vuelta.
Uribe no se rinde, como buen cancerígeno zodiacal, repitió de nuevo al Senado, ganando la elección, de 19 senadores, pero no como lista cerrada, sino abierta. De igual forma, ganó la presidencia con Iván Duque Márquez, derrotando en segunda vuelta, a Gustavo Petro.
Uno del propósito del Centro Democrático, era volver triza el acuerdo de paz, suscrito, por el gobierno de Santos, con las Farc, para continuar con la guerra, alegando que el acuerdo de paz había perdido el Plebiscito, que lo ratificaba. La paz no la hicieron triza, gracias al covid-19 y al estallido social, por causa de una reforma tributaria, presentada al Congreso, por el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. De manera desafortunada, el presidente Uribe, renuncia del Senado, por causas de investigaciones penales, en honorable Corte Suprema de Justicia, quien le dictaron medida de aseguramiento, domiciliaria.
Al Centro Democrático, les fue muy mal, en elecciones de Alcaldías y Gobernaciones, lo mismo que en Asambleas Departamental y medio regular, en Concejos municipales. En su interior han surgido divergencias divisorias, con fraccionamientos y desbandadas, de militantes, que ruedan como rocas, desde la cima, de una colina, con renuncias continuas, entre los que se encueran, Tomas y Jerónimo Uribe Moreno, hijos del presidente, Álvaro Uribe, que justifican su retiro, por causas de desconexión y falta de liderazgo, que lo llevarán a fracasar la elección presidencial 2022. También renunció, el senador, Sergio Araujo y la recién posesionada, Ministra de Vivienda, Susana Correa, situación que los tiene desboronados, en una nave que transita sin capitán, en avería a la deriva.
Esos problemas, son comunes, cuando todo queda sujeto al direccionamiento del caudillo, que asume la mayor responsabilidad, en hechos, antecedentes, acciones y operaciones; generadores de resultados, positivos o negativos. Las inconsistencias e interés, particularizado, tiene al Centro en picada, demostrada, con el bajón, en el número de senadores, perdiendo el 30% y el 50% en Cámara de Representante.
En lo que tiene que ver con la campaña presidencial, como partido de gobierno, va a participar, sin candidato propio. Primero se dispuso escoger candidato por encuestas, que, según el oscuro resultado, la había ganado, Oscar Iván Zuluaga, contra la voluntad, de la aspirante María Fernanda Cabal, a quien la sacaron del ruedo, de taquito, como reflejo de enfrentamientos internos. Zuluaga, rogaba y soñaba, que, en esta oportunidad, le iría mejor, pero después lo dejaron solo, sin recursos económico, para movilizarse.
El candidato del Centro Democrático, quiso sumarse a la consulta interpartidistas, de Equipo Colombia, pero fue vetado, por Alex Char y Enrique Peñaloza, sin que se hiciera un pronunciamiento, de apoyo a favor Zuluaga y de rechazo, a la actitud excluyente, que terminó afectando la dignidad del referenciado partido. Más bien se guardó silencio y seguidores Centro Democrático, despreciado, se volcaron a votar en la consulta, de la coalición del Equipo Colombia y al pobre Zuluaga, no le tocó otra, en su soledad, que renunciar a la candidatura, sumándose automáticamente a Fico Gutiérrez, a título personal, cuya candidatura, surgió de una consulta y no de postulación partidista. Que se la quieran apropiar es otra cosa.
A simple vista se observa, la diferencia, de la campaña de Iván Duque, que surgió de una consulta, con miembros del Partido Conservador, a la de Federico Gutiérrez, quien manifiesta: “No soy candidato de Duque, ni de otros”. Tormentas internas, que sacuden el Centro, por constantes colisiones, decepciones y rupturas; que desarticulan y desmotivan la campaña, perdiendo, unidad y entusiasmo, garantiza triunfo.