Bochinche y polarización en campaña presidencial

Por Martin Barros Choles

Pobre Colombia, necesitando que sus hijos, velen por su bienestar, pero vemos un panorama empañado, con tendencia a oscurecer, por: abusos, indiferencias, falta sentido de pertenencia e intransigencias; originadas, en tendencias extremas, que predominan, en la disputa por la presidencia de la Republica, entre 8 candidatos.

Las campañas en desafíos, por el primer cargo nacional, están cargadas, de odios, ofensas, revanchismo, cizañas, amenazas, memes y desinformaciones; entre otras, que las desdibujan. Democracia es = pueblo. Por lo tanto, gozamos del derecho constitucional, de elegir y ser elegido. La democracia, se diferencia de las dictaduras, por indiscriminación, inclusión, igualdad y libertades. En dictadura, impera tiranía, abusos, arbitrariedades y el absolutismo, de una persona cerrada que gobiernan, degradando, derechos humanos y fundamentales. Democracia, no es propiedad privada, ni prevalece exclusividades, ni beneficios, en favor distinguidos patrones, sino por decisiones populares, en libre ejercicio político.

¿Cuánto se pierde en prácticas de corrupción? ¿Qué atención se ofrece, para solución de pobreza y promoción laboral? ¿Cómo enfrentamos el cambio climático? ¿Cuándo se transforma el sistema educativo, se planifican programas y proyectos indispensables para producir, con irrigación nacional? El sistema político de esta nación, requiere descentralización, para destetar, municipios y departamentos, de Bogotá y ponerle fin, al hábito de dependencias, en transferencias y aprobaciones de obras, como viene ocurriendo, haciendo respetar la autonomía territorial, sobre proyectos, que requieran de consultas previas populares, para efecto, de información, orientación, participación y beneficios, en ejecuciones de obras e infraestructuras.

Los bochinches son las comidillas y el plato común, en varias campañas, vacías de pensamiento y fundamento, que los caractericen, diferencien o asimilen. Le dan más importancia, algunos asuntos personales del rival, que a lo que verdemente, deben ofrecer y proponer, para hacer valer. Se detentan múltiples debilidades, que dejan mucho que pensar, en quienes están en la carrera, por la presidencia, para gobernar a Colombia. Cuando no se dispone de argumentos, para debatir y disentir, se acude a lanzar, dardos y sentimientos negativos, que repercuten de manera nociva, más de las veces, en contra, de quienes disparan y el tiro, se viene, por la culata, desgastándose y desacreditándose.

Sería importante que los candidatos a la presidencia, dejen el protagonismo, especulativo, desinformativo y difamador, que no es de utilidad, para ganar, desconcertados e indecisos. Es necesario aplomarse, respetar las diferencias, en forma decente y civilizada, antes que acudir a bajos términos degradantes, que restan, antes que sumar. El rife rafe, calumnias, injurias improperios, confrontaciones, estériles y temerarias, son malas señal, sobre todo, en futuro próximo, que se avecina, en periodo de gobiernos.

Estamos hundido en desgracias, por desavenencias y centralismo. Sin embargo, vemos negligencias, de quienes gobiernan y nos representan, para resolver, la crisis que vivimos. De igual formas, se observan candidatos presidenciales, de las distintas colisiones partidistas, afanados en señalamientos e insultos y sin nadas de propuestas serias viables.

En democracia, no hay predeterminación subjetiva a gobernar, ni mucho menos impositiva, cualquier ciudadano, indiferentes, de origen y estratificación económica, puede aspirar a gobernar, nación, departamentos, distritos y municipios, mediante elección popular, aun cuando a muchos les molesten, por estar enraizado, con el continuismo, direccionados por jefaturas politiqueras.

La polarización, es inservibles, por que obstruye, limita y atrasa; cuando lo que necesitamos con urgencia, es concertar acuerdo, entre todas las corrientes ideológicas, para aportar lo mejor, en beneficios colectivo, de manera normal. No es posible, porque no se pueda, sino por egoísmo, corrupción y avaricias. Mientras sigamos, como vamos, estamos perdiendo el tiempo.

Según las encuestas, se perfilan clasificados, para segunda vuelta, en el supuesto, que no haya ganador absoluto, que rebase el 50%, de la votación total, en primera vuelta, entre los candidatos, Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, quienes, según el criterio de muchos, representan las dos tendencias extremas, izquierda y derecha, aun cuando las candidaturas, surgieron en consultas de coaliciones interpartidistas.

Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández, con las esperanzas vivas, de clasificar para la segunda vuelta, dependen, de activación y organización operativas, que emprendan acciones, en el territorio nacional, en procuras, de pescar en rio revuelto, con presentación del programa de gobierno. Candidato con menos del 35% en votación en primera vuelta, tendría una reñida segunda vuelta. Las demás candidaturas no tienen opciones de triunfo, en consideración, al porcentaje, de los ciudadanos que votan 47%, del Censo Electoral, de los cuales un 70% de esa cantidad, ya están definidos, entre distintos candidatos, inclinándose los derrotados, a favor, de uno, de los dos candidatos, en disputas por la presidencia. Al parecer los seguidores de Fajardo y Hernández, que sobre pasarían cada uno, del 10% de la votación, se dividirían, entre Petro, Fico y la abstención, para quienes no quieran votar, en segunda vuelta.

Por Martin Barros Choles

Pobre Colombia, necesitando que sus hijos, velen por su bienestar, pero vemos un panorama empañado, con tendencia a oscurecer, por: abusos, indiferencias, falta sentido de pertenencia e intransigencias; originadas, en tendencias extremas, que predominan, en la disputa por la presidencia de la Republica, entre 8 candidatos.

Las campañas en desafíos, por el primer cargo nacional, están cargadas, de odios, ofensas, revanchismo, cizañas, amenazas, memes y desinformaciones; entre otras, que las desdibujan. Democracia es = pueblo. Por lo tanto, gozamos del derecho constitucional, de elegir y ser elegido. La democracia, se diferencia de las dictaduras, por indiscriminación, inclusión, igualdad y libertades. En dictadura, impera tiranía, abusos, arbitrariedades y el absolutismo, de una persona cerrada que gobiernan, degradando, derechos humanos y fundamentales. Democracia, no es propiedad privada, ni prevalece exclusividades, ni beneficios, en favor distinguidos patrones, sino por decisiones populares, en libre ejercicio político.

¿Cuánto se pierde en prácticas de corrupción? ¿Qué atención se ofrece, para solución de pobreza y promoción laboral? ¿Cómo enfrentamos el cambio climático? ¿Cuándo se transforma el sistema educativo, se planifican programas y proyectos indispensables para producir, con irrigación nacional? El sistema político de esta nación, requiere descentralización, para destetar, municipios y departamentos, de Bogotá y ponerle fin, al hábito de dependencias, en transferencias y aprobaciones de obras, como viene ocurriendo, haciendo respetar la autonomía territorial, sobre proyectos, que requieran de consultas previas populares, para efecto, de información, orientación, participación y beneficios, en ejecuciones de obras e infraestructuras.

Los bochinches son las comidillas y el plato común, en varias campañas, vacías de pensamiento y fundamento, que los caractericen, diferencien o asimilen. Le dan más importancia, algunos asuntos personales del rival, que a lo que verdemente, deben ofrecer y proponer, para hacer valer. Se detentan múltiples debilidades, que dejan mucho que pensar, en quienes están en la carrera, por la presidencia, para gobernar a Colombia. Cuando no se dispone de argumentos, para debatir y disentir, se acude a lanzar, dardos y sentimientos negativos, que repercuten de manera nociva, más de las veces, en contra, de quienes disparan y el tiro, se viene, por la culata, desgastándose y desacreditándose.

Sería importante que los candidatos a la presidencia, dejen el protagonismo, especulativo, desinformativo y difamador, que no es de utilidad, para ganar, desconcertados e indecisos. Es necesario aplomarse, respetar las diferencias, en forma decente y civilizada, antes que acudir a bajos términos degradantes, que restan, antes que sumar. El rife rafe, calumnias, injurias improperios, confrontaciones, estériles y temerarias, son malas señal, sobre todo, en futuro próximo, que se avecina, en periodo de gobiernos.

Estamos hundido en desgracias, por desavenencias y centralismo. Sin embargo, vemos negligencias, de quienes gobiernan y nos representan, para resolver, la crisis que vivimos. De igual formas, se observan candidatos presidenciales, de las distintas colisiones partidistas, afanados en señalamientos e insultos y sin nadas de propuestas serias viables.

En democracia, no hay predeterminación subjetiva a gobernar, ni mucho menos impositiva, cualquier ciudadano, indiferentes, de origen y estratificación económica, puede aspirar a gobernar, nación, departamentos, distritos y municipios, mediante elección popular, aun cuando a muchos les molesten, por estar enraizado, con el continuismo, direccionados por jefaturas politiqueras.

La polarización, es inservibles, por que obstruye, limita y atrasa; cuando lo que necesitamos con urgencia, es concertar acuerdo, entre todas las corrientes ideológicas, para aportar lo mejor, en beneficios colectivo, de manera normal. No es posible, porque no se pueda, sino por egoísmo, corrupción y avaricias. Mientras sigamos, como vamos, estamos perdiendo el tiempo.

Según las encuestas, se perfilan clasificados, para segunda vuelta, en el supuesto, que no haya ganador absoluto, que rebase el 50%, de la votación total, en primera vuelta, entre los candidatos, Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, quienes, según el criterio de muchos, representan las dos tendencias extremas, izquierda y derecha, aun cuando las candidaturas, surgieron en consultas de coaliciones interpartidistas.

Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández, con las esperanzas vivas, de clasificar para la segunda vuelta, dependen, de activación y organización operativas, que emprendan acciones, en el territorio nacional, en procuras, de pescar en rio revuelto, con presentación del programa de gobierno. Candidato con menos del 35% en votación en primera vuelta, tendría una reñida segunda vuelta. Las demás candidaturas no tienen opciones de triunfo, en consideración, al porcentaje, de los ciudadanos que votan 47%, del Censo Electoral, de los cuales un 70% de esa cantidad, ya están definidos, entre distintos candidatos, inclinándose los derrotados, a favor, de uno, de los dos candidatos, en disputas por la presidencia. Al parecer los seguidores de Fajardo y Hernández, que sobre pasarían cada uno, del 10% de la votación, se dividirían, entre Petro, Fico y la abstención, para quienes no quieran votar, en segunda vuelta.

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