POR: Rafael Humberto Frías Mendoza
Que nostalgia nos da diciembre con su brisa y su sol resplandeciente y sus tiempos de cometas y papagayos. Ya llegaron de vacaciones los universitarios y de la pirotecnia de las grandes ciudades vienen a pasar la nochebuena y a recibir el año nuevo en su tierra natal. Ya se escuchan los villancicos y se iniciaron las novenas de navidad. Hay navidades tristes y navidades alegres. Después de esta crisis social que ha vivido Colombia en el último trienio, donde recibimos las funestas consecuencias de la crisis migratoria de la hermana república bolivariana de Venezuela, el rigor de una pandemia del coronavirus destructora y letal, y finalmente, el fenómeno de la niña acompañado de un invierno prolongado y una fuerte ola tropical. La sociedad colombiana está enferma para recibir esta navidad de 2022. Son muchas las familias incompletas que perdieron varios miembros de ellos y hasta su casa, hay muchos huérfanos, viudas y hermanos sin consuelo, otros angustiados, tribulados aún y menesterosos, porque ya no están sus seres queridos, quienes se fueron a la eternidad. Que nostalgia para los huérfanos como yo, que ya no tienen como arrodillarse a recibir su bendición.
Que navidad tan triste para quien no pueda sentarse a la mesa en familia a disfrutar su copa de vino ni la natilla ni los buñuelos. No predomina la alegría de las luces navideñas en algunas viviendas, ni el triqui traqui ni los totes. Ya se apagaron las velitas prendidas en la madrugada del 7 de diciembre. Todos esperan la nochebuena con los aguinaldos de los padrinos y las madrinas. Otros se van a refugiar su tristeza en casa fincas, hoteles y hostales de paradisiacos lugares del país que le permitan ocultar su duelo. Pero son muchos los corazones arrugados por la tristeza y la nostalgia que dejan los últimos años de tantos pesares que nos han venido envileciendo por el dolor que embarga a familias muy cercanas. Sin embargo, nuestras ciudades se visten de arreglos navideños, luces multicolores, guirnaldas y hay muchas navidades alegres para otros. El pavo relleno a la mesa, la chicharronada, el wiski y el vino, harán parte de la velada acostumbrada para quienes reciben con los brazos y el corazón abierto esta temporada del año. Indudablemente, que diciembre es la fiesta más linda del año, los reencuentros familiares, los convites y los ágapes hacen de estas ocasiones unas fiestas maravillosas e inolvidables que siempre marcan nuestras vidas para siempre. El reencuentro con los amigos del barrio, el colegio, la universidad y la gallada, hacen de estos tiempos una ocasión tan especial. Los vallenatos viejos que amamos tanto y que suenan en volumen alto en el barrio donde nacimos nos erizan la piel y transportan la mente a tiempos idos.
El reparto de la torta en el vecindario, también, el olor a la pinta nueva, el reencuentro con el compadre que se fue y regresa solo en fechas ocasionales. El sancocho de gallina, el friche, el fogón ardiendo en brasas con arepas de queso, la parranda típica, el acordeón y la guitarra por doquier nos hacen sentir que la mejor navidad es en la provincia. Allí en ese paisaje exótico donde se conjuga el sentimiento con lo bello y la nostalgia, ahí donde el recuerdo del ayer perdura como los ahijados pidiendo su aguinaldo a los padrinos. Hoy no estamos todos los que somos ni somos todos los que estamos diría mi abuela Isabel. Aquí no hay más negro gordo sino el que hierve la borra y el que no quiera tomarse un sorbo, disfrutará de ensaladas de cruces y silencio de quijadas en estas navidades tan tristes. El recuerdo del viejo trapiche, el olor del hato de la vaquería y las porquerizas, son caro orgullo del campesino que a capela entona las canciones más sentidas para evocar navidades que se fueron. Las torres morunas de la iglesia con el repique de su viejo campanario y el desfile de la feligresía por las calles del pueblo al sonar de la canción de navidad del binomio de oro, de Diomedes Díaz, de Jorge Oñate y Gloria Estefan, hacen embriagar muchos corazones de las fiestas decembrinas y de navidad. Bendito diciembre y bendita navidad, cuantas caras de la moneda tienes preguntan algunos. Porqué hay pueblos y barrios alegres y otros tristes. Porque hay tanto sufrimiento y llanto y porque mueren tantos niños. Porque la estrella de David y el sol alumbran para todos y la navidad trae alegría solo para unos pocos y a otros los recibe muy tristes.