Por ROBERTO GUTIÉRREZ CASTAÑEDA
El buscador GOOGLE define Sirius: “Sirio o Sirius en su denominación 1latina, es el nombre propio de la estrella Alfa Canis Maioris la mas brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, situada en la constelación del hemisferio sur Canis Maior”.
Por su parte el comunicado conjunto Ecopetrol-Petrobras del 05 de diciembre de 2024 dice: “Ecopetrol y Petrobras International Braspetro B. V.- Sucursal Colombia confirman el mayor descubrimiento de gas de toda la historia del país con la perforación del pozo Sirius 2 en el Caribe colombiano, en el compromiso de incorporar el gas natural que el país necesita para afianzar la seguridad energética.
La perforación del pozo, que inició el 19 de junio de 2024 y se localiza dentro del bloque GUA -OFF-0, está ubicado a 77 kilómetros de Santa Marta, con profundidad de lámina de agua de 830 metros”.
Del anterior comunicado se pueden colegir varias interpretaciones: acierto en el nombre por ser la constelación Sirius la más brillante del cielo nocturno y el pozo gasífero la mayor reserva gasífera en costa afuera que supera en 200% las reservas actuales, y la malvada y calculada proterva intención de permear la mentalidad guajira para justificar la planeada sede del proyecto en la ciudad de Santa Marta.
Un axioma matemático establece que en un conjunto de ecuaciones sólo se obtendrán respuestas válidas y razonables cuando el número de incógnitas sea igual al número de ecuaciones y en el problema que nos atañe son más la incógnitas que las ecuaciones.
Veamos: la fementida razón de que Santa Marta tiene mejor estructura administrativa, social y política que Riohacha o Dibulla es un sofisma de distracción que no resiste un análisis serio, los servicios públicos samarios han colapsado: deficiente servicio de alcantarillado pluvial y de aguas residuales, acueducto ineficiente, deficiente y costoso, Air-e opera en ambos territorios con el mismo resultado; el orden público y seguridad ciudadana en estado crítico; casta política permeada por el tráfico de influencia y corrupción administrativa en grado sumo desde la masacre de las bananeras; ha sido tan discriminatoria, asfixiante e indolente la administración de Santa Marta desde la colonia, y el Magdalena desde la época republicana, que dos grandes porciones de su territorio tuvieron que escindirse para sobrevivir: el Cesar y La Guajira, y hoy una parte importante del Sur de ese departamento lucha para conseguir la independencia administrativa y política.
Los avatares, penurias, frustraciones y decepciones sufridas en La Guajira con el desarrollo de mega proyectos con génesis en las riquezas naturales de la región nos llevan a pensar que no debemos permitir que se cometan los mismos errores del pasado.
En la década de los setenta con la explotación del gas natural se benefició con su aplicación en la economía doméstica todo el país y de último el departamento; irónicamente el poblado sede del yacimiento gasífero, El Pájaro, sólo pudo usar el gas domiciliario cincuenta años después que Bogotá.
En los años ochenta con la explotación de las minas del Cerrejón y la construcción del complejo minero las empresas Intercor y Carbocol con la peregrina excusa de la falta de infraestructura necesaria y suficiente emprendieron la construcción de una ciudadela en las viejas instalaciones de una fábrica en Barranquilla dotándola de toda la parafernalia para poder funcionar. Al terminar el contrato pertinente las modernas instalaciones fueron cedidas a la Universidad del Atlántico mientras a la universidad de La Guajira le donaban de dos buses viejos y posteriormente demandaron la Ordenanza que destinaba parte de los recursos mineros para el sostenimiento de la Universidad.
Estos dos eventos del reciente pasado deben alentarnos para no cometer los mismos y errores y no repetir lo que sucedió con la sede de Corpocosta, Corporación Regional del Caribe, sostenida con los recursos de las regalías guajira que debió quedar en este departamento pero se le concedió a Santa a cambio del cargo de Presidente de la misma.
Una sencilla operación matemática nos dice que si el pozo está a 77 kilómetros de Santa Marta, como dicen los estudios, implica que está mas cerca de Dibulla, ergo la sede debe estar en La Guajira.
Ayer los mandatarios guajiros no estuvieron en el lugar correcto de la historia hoy, cuando el alcalde local ha brillado por su indiferencia ante la coyuntura actual y da la impresión que no tiene visión de futuro, existe una nutrida comunión de ciudadanos que ha aprendido del pasado y que en esta tercera confrontación del departamento en la defensa de sus agotables riquezas naturales hace suyas las palabras que en salvaguardia de los intereses nacionales expresó Alberto Lleras Camargo cuando dijo: “Hay guardián en la heredad y luz en la poterna”.