A cuatro años del primer paso: la juventud vuelve a levantar la voz

Por Linda Carrillo

En 2021, los jóvenes colombianos vivimos un momento histórico: por primera vez pudimos postularnos y votar en los Consejos Municipales de Juventud (CMJ), una herramienta que prometía darle poder real a nuestra generación en la toma de decisiones locales. Fui una de las tantas jóvenes que se atrevió a participar como candidata. Aunque no resulté elegida, esa experiencia me marcó profundamente. Me abrió caminos, me conectó con mi territorio y me dio el impulso para seguir liderando desde otros espacios.

Recuerdo bien los retos de ese primer proceso: la baja participación, la desinformación, el poco respaldo institucional y la falta de garantías para que todas las juventudes—especialmente las rurales, las indígenas y las afros—tuvieran voz. A pesar de todo eso, fuimos valientes. Nos lanzamos con la convicción de que la política no es solo para unos pocos, sino para todas las personas que sueñan con transformar sus comunidades desde adentro.

Hoy, en 2025, cuatro años después, el panorama ha empezado a cambiar. Se ha iniciado un nuevo proceso electoral para los Consejos Municipales de Juventud, y esta vez, se siente una energía distinta. La experiencia del 2021 sembró conciencia. Las juventudes están más informadas, más organizadas y más decididas. Las inscripciones para candidatos y candidatas estarán abiertas hasta el 19 de julio, y el próximo 19 de octubre viviremos nuevamente una jornada que puede marcar el rumbo del liderazgo juvenil en nuestros territorios.

Desde mi lugar como delegada a la Plataforma de Juventudes, y como lideresa comunitaria y emprendedora en turismo cultural, puedo decir que este proceso es una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor. La participación juvenil no debe ser simbólica ni limitada a un papel institucional. Debe ser efectiva, con poder de decisión, con presupuesto, con respaldo. Y eso solo se logra si nos apropiamos de estos espacios con responsabilidad y visión a largo plazo.

A quienes están considerando inscribirse como candidatos o candidatas, les digo: háganlo. Atrévanse. No importa si son elegidos o no. Ser parte del proceso ya es un acto de valentía, una escuela de liderazgo, y una forma de construir país desde lo local. Y a quienes votarán el próximo 19 de octubre, infórmense, pregunten, participen. No dejemos que otros decidan por nosotros.

La historia nos está dando una segunda oportunidad. Esta vez, que no nos quede grande.

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