Una sesión solemne y cargada de profundo significado, y en el mismo tenor de la Proposición número 66 del año 2025, la Asamblea de La Guajira hizo entrega de la Medalla Luis Antonio Robles Suárez a Cristian Eduardo Brito Quintero, como reconocimiento a su destacada trayectoria, su liderazgo permanente, su compromiso con el fortalecimiento del sector de la salud y su invaluable contribución al desarrollo social del departamento. Una labor que, sin duda, ha fortalecido la identidad colectiva y ha sembrado vocación, entrega y sentido humano en cada uno de los espacios donde ejerció su labor en especial el Hospital Nuestra Señora de Los Remedios quien es actual Gerente de la entidad.
Durante el acto, se hizo el llamado oficial al doctor Cristian Brito Quintero, recordando no solo al profesional íntegro, sino al ser humano que supo caminar de la mano de su guía espiritual. La generosidad y la prosperidad marcaron su vida, no como privilegios aislados, sino como frutos de un trabajo honesto, constante y guiado por la fe. Supo atravesar momentos de carencia y también de abundancia, aprendiendo en cada etapa el valor de la confianza infinita en la voz de Dios, esa que —como se expresó— lo orientó siempre bajo la línea directa del Espíritu Santo.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia se vivió cuando los asistentes fueron invitados a poner la mano en el corazón y elevar una oración de gratitud. “Señor, gracias por este gran hombre, por el regalo de la vida, por la amistad y por la familia”, se escuchó en el recinto.
Las palabras estuvieron acompañadas del recuerdo vivo de sus consejos oportunos, de su liderazgo cercano y de una alegría genuina que pocos poseen y que siempre lo caracterizó.
Quienes compartieron con Cristian Eduardo Brito Quintero coincidieron en que en él siempre se encontraba una conversación sincera, una risa franca, un abrazo oportuno o un momento de esparcimiento que fortalecía los lazos de amistad.
En medio del homenaje, se destacó que no se trataba de cuestionar el porqué de las circunstancias, sino de comprender el para qué. Con fe, se afirmó que su vida y su partida han servido para acercar más a Dios a quienes lo amaron. Se exaltó su amor por la familia, su capacidad de liderazgo y ese toque especial que tenía para unir, aconsejar y servir. También se reconoció el don invaluable de la amistad, ejercida con lealtad, entrega y sencillez.
Con palabras llenas de fe, se recordó que, como todo ser humano, tuvo defectos y fragilidades, pero que estos fueron cubiertos por la profunda manta de la caridad, el perdón y la fe. Su generosidad se reflejó en hechos concretos, especialmente en su permanente disposición para ayudar a la parroquia y a la comunidad. “No había un día en que no se le pidiera apoyo, y él siempre estaba disponible”, se expresó. Gracias a ello, en la parroquia de no hubo escasez, sino abundancia y solidaridad constante.
El acto concluyó con una oración en la que se entregó su vida al Señor, recordando la promesa divina: quien ayudó a construir una iglesia en la tierra, hoy edifica una casa en el cielo. Sobre su memoria, convertida simbólicamente en altar, se pidió que los ángeles y los santos lo reciban, y que su ejemplo continúe guiando a quienes quedan.
Finalmente, se elevó una súplica por el consuelo de su familia: por su padre, su madre, sus hermanos, su esposa y sus hijos, así como por los proyectos que siguen en marcha, las graduaciones y los estudios profesionales que están por culminar. Con la convicción de la fe, se expresó que desde el cielo continuará velando por su hogar, recordando que para Dios lo más importante son las familias y, especialmente, los más vulnerables.
La nota cerró con un llamado a la alabanza, a la bendición y a la entrega total a Dios, resaltando que la vida de Cristian Eduardo Brito Quintero trasciende una medalla y queda sembrada como un legado de servicio, fe, solidaridad y amor por su gente y por su departamento.