La Asamblea de La Guajira rinde homenaje póstumo a Pablo Emilio Fonseca Henríquez “Saso” la palabra que perdura

La Honorable Asamblea Departamental de La Guajira volvió a reafirmar su función social y cultural al rendir un homenaje póstumo a uno de los hombres que dedicó su vida a pensar, escribir y sentir el alma guajira. En una sesión cargada de memoria, gratitud y sentido histórico, la corporación reconoció la trayectoria de Pablo Emilio Fonseca Henríquez, más conocido como “Sazo”, poeta, escritor, pedagogo e investigador incansable de las costumbres y tradiciones de su tierra natal.

El acto solemne no fue solo una ceremonia protocolaria. Fue, ante todo, un ejercicio de justicia simbólica con quien hizo de la palabra una herramienta para preservar la identidad cultural del departamento. Bajo criterios como el liderazgo, el compromiso, la dedicación, el altruismo y el aporte al fortalecimiento intelectual e investigativo de La Guajira, la Asamblea decidió exaltar públicamente la diligente labor que en vida desplegó Fonseca Henríquez y conferirle la Medalla Luis Antonio Robles Suárez, máxima distinción que otorga esta corporación.

“Sazo” fue descrito como un hombre inquieto por la cultura guajira, un observador atento del lenguaje cotidiano, de las tradiciones orales y del espíritu colectivo de su pueblo. Desde su ejercicio como poeta y escritor, y desde su rol como pedagogo del Instituto Piloto de Educación Superior de Pamplona, dedicó gran parte de su existencia a documentar y exaltar la riqueza lingüística y cultural del territorio, con la firme convicción de que un pueblo que no escribe su historia está condenado a olvidarse de sí mismo.

El recinto de la Asamblea guardó un silencio respetuoso cuando se invitó a los familiares del homenajeado a pasar al frente para recibir la medalla. Fue su hijo, Pablo Fonseca Deluque, quien asumió la palabra en nombre de la familia, en un discurso que combinó gratitud, memoria y reflexión sobre el valor de la cultura en la vida pública.

“Agradezco enormemente a la Asamblea Departamental por este reconocimiento que le hacen a la vida y obra de mi papá”, expresó, visiblemente conmovido. 

Señaló que recibía la distinción en nombre de toda la familia, pero también recordó que ese recinto, además de ser político, guarda una relación directa con la historia personal de su padre, quien fue un dirigente importante del Partido Conservador durante toda su vida.

Fonseca Deluque destacó además el trabajo que la actual Asamblea ha venido desarrollando, reconociendo la dinámica y el compromiso que, a su juicio, le han impreso al ejercicio corporativo. “Desde la barrera he mirado con juicio y con alegría el trabajo que ustedes han venido haciendo, no solo para ayudar al señor gobernador en el cumplimiento de la palabra, sino por la dinámica propia que le han dado a este recinto”, afirmó.

El mensaje tomó un tono aún más profundo cuando explicó que el reconocimiento tenía, para su familia, dos aristas fundamentales. La primera, el valor intrínseco del trabajo intelectual, investigativo y literario que su padre realizó durante toda su vida, incluso en los últimos años, cuando también fue miembro de la Asamblea Departamental, primero como relator y luego como jefe departamental, hasta los días finales de su existencia.

La segunda arista fue un llamado claro y directo a la institucionalidad cultural. El hijo del homenajeado recordó que gran parte de la obra literaria e investigativa de Pablo Emilio Fonseca Henríquez no habría sido posible sin el respaldo del Fondo Mixto para la Cultura y las Artes, entidad que permitió la edición e impresión de sus libros, hoy considerados piezas fundamentales para la preservación de la idiosincrasia guajira.

“Ese trabajo literario y de investigación no hubiera sido posible sin ese apoyo”, subrayó, extendiendo el reconocimiento no solo a su padre, sino también a las instituciones que creen en la cultura como inversión y no como gasto. En ese contexto, hizo un llamado respetuoso pero firme a los diputados para que continúen fortaleciendo el Fondo Mixto y la Dirección de Cultura Departamental, recordando que muchos artistas del departamento no cuentan con recursos suficientes para materializar sus sueños.

“No he conocido el primer artista rico, al menos en sus inicios”, afirmó, enfatizando que sin el respaldo institucional muchas expresiones culturales se pierden en el olvido. Su intervención cerró con una petición cargada de sentido colectivo: apoyar a los creadores, investigadores y gestores culturales para que la memoria, la lengua y las tradiciones de La Guajira sigan vivas.

El homenaje concluyó entre aplausos, pero dejó una enseñanza clara: la cultura no muere cuando se honra, se multiplica. La Medalla Luis Antonio Robles Suárez entregada a la familia de Pablo Emilio Fonseca Henríquez no solo reconoce una vida dedicada a la palabra, sino que reafirma el compromiso del departamento con su identidad, su historia y su memoria colectiva. En la voz escrita de “Sazo”, La Guajira sigue hablando.

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