Como verdadera víctima del conflicto armado y orgulloso hijo de la Sierra Nevada, Luis Guevara asume el papel de David frente a los Goliats de las maquinarias políticas tradicionales en la contienda por la CITREP No. 12 Sierra Nevada – Serranía del Perijá.
En la carrera por la Cámara de Representantes, Guevara irrumpe como una figura que desafía las estructuras de poder con una propuesta austera, pero respaldada por una fuerte legitimidad social y territorial. Su aspiración se construye desde las bases, lejos de los grandes recursos económicos, y se sostiene en la confianza de las comunidades que han sufrido de manera directa los efectos del conflicto armado.
La campaña de Luis Guevara se presenta como un pacto de lealtad con las víctimas, en especial con las mujeres y sobrevivientes de los departamentos del Cesar, Magdalena y La Guajira. De cara a la jornada del 8 de marzo, el candidato busca demostrar que la voz auténtica del territorio, nacida del dolor y la resistencia, puede ser más fuerte que cualquier gigante político.