SALUD PÚBLICA INTEGRAL

Por Carlos Manuel Acosta Medina

A la luz del alba del nuevo año 2021 y aprovechando los días de reposo y calma que siempre se hacen acompañar de los mejores augurios, les comparto de nuevo a mis compañeros y amigos la invitación a retomar los sueños relacionados con un formidable Laboratorio de Salud Pública que comprenda los temas de investigación, docencia, prestación de servicios, inspección, vigilancia y actualización.

Después de muchas décadas de prestación de servicios a todo el Departamento, el Laboratorio de la Secretaría de Salud departamental ya es insuficiente frente a la demanda, y la obsolescencia de sus equipos e instalaciones frustra los esfuerzos del talento humano que día a día realiza ingentes esfuerzos por apoyar los procesos de diagnóstico y seguimiento de las patologías de interés en salud pública, que en La Guajira son bastantes.

Este escenario generó la necesidad de un nuevo Laboratorio de Salud Pública en el Departamento y en esa dirección se han hecho algunas gestiones, pero la tarea sigue pendiente. Ni la infraestructura ni la dotación existentes cumplen los estándares mínimos.

De otro lado, bajo la orientación del señor Rector, ingeniero Carlos Robles Julio, la Universidad de La Guajira dio el salto hacia la creación de la Facultad de Ciencias de la Salud con la pretensión inicial de abrir los programas de pregrado de Medicina, Enfermería y Nutrición. Para el efecto se integró un equipo de profesionales de la salud que trabajó en el proyecto durante varios años con la asesoría de expertos.

Pese a las dificultades internas y externas que se han presentado, ese sueño sigue vivo y en su implementación la Universidad hizo un enorme esfuerzo en la adquisición de equipos de última tecnología, construcción y ampliación de laboratorios y formación de un potencial grupo de docentes, entre otras gestiones.

Conociendo las dos situaciones propusimos que se aunaran esfuerzos con miras a construir un solo y estupendo Laboratorio de Salud Pública en el Departamento que diera respuesta a las necesidades de vigilancia y control, investigación, docencia y educación continuada.

En ese empeño logramos un primer acercamiento entre la Rectoría de la Universidad y la entonces Adminstración Temporal del Sector Salud, a cargo del doctor Julio Sáenz, que no tuvo continuidad en razón de la inestabilidad administrativa y la pandemia, entre otros factores.

No amerita mayor discusión la apremiante situación de salud pública que afronta el Departamento: desnutrición infantil, enfermedad diarreica aguda, infecciones respiratorias, morbimortalidad materna y perinatal, enfermedades transmitidas por vectores y trastornos de salud mental como el consumo de psicoactivos y violencia de todo tipo.

Lo que sí amerita una amplia discusión es el conjunto de determinantes sociales y económicos que dan lugar a los problemas de salud, sin ser el sector salud el responsable de ellos, como suele creerse.

En este contexto, un Laboratorio de Salud Pública como el que se propone responde no solamente al diagnóstico y seguimiento de los eventos de interés en salud pública, sino a la identificación de los factores determinantes de los mismos y, por ende, a su prevención, que es el objetivo esencial de la Salud Pública.

Esto sería un impulso a la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Guajira para que se les dé vía libre a los programas académicos que requiere con urgencia la región, y nuestros jóvenes encuentren la oportunidad de satisfacer su anhelo de ser profesionales de la salud para servirle a su propia comunidad.

De igual manera, la canalización de la demanda de los servicios del Laboratorio y la respuesta a los eventos de interés en salud pública implica el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, incorporando en ella a las mismas comunidades, lo cual a su vez les llevaría a identificar los factores determinantes de los problemas, punto de partida para gestionar sus soluciones.

La pluriculturalidad del territorio es una magnífica oportunidad para el diálogo de saberes en aras de una educación en salud que introduzca cambios positivos y significativos en el comportamiento humano y en la relación con la Naturaleza, lo cual conduce a la necesidad de fortalecer el conocimiento formando profesionales y promotores de salud.

Dado que en el Departamento un banco de sangre es una carencia crítica, a través del Laboratorio también se podría implementar y así ofrecer el servicio a prestadores de servicios quirúrgicos y hospitalarios en la región, mejorando su oportunidad y accesibilidad.

Haciendo un ejercicio de sinergia se podrían canalizar para este propósito los recursos que al parecer se han asignado para el Laboratorio, la capacidad instalada y los esfuerzos de la Universidad, los proyectos de ciencia y tecnología que pueden tramitarse a través de los renovados OCAD y la cooperación internacional.

Es una tarea difícil, claro, pero es que lo fácil ya está hecho.

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