La salud que hemos vivido en La Guajira: memoria, vocación y lucha colectiva

Por Rofolfo Hernandez Herrera

En el corazón del Caribe colombiano, donde la riqueza cultural contrasta con profundas desigualdades, se ha forjado una historia que pocas veces se cuenta con justicia: la historia de la salud en La Guajira. No es solo un recorrido por hospitales o cifras epidemiológicas, es el legado de una generación de hombres y mujeres que, con vocación y entrega, enfrentaron la adversidad para cuidar la vida.

Desde la década de los setenta, ejercer la medicina en este territorio implicaba mucho más que conocimientos clínicos. Era una misión social. Profesionales formados en distintas regiones del país llegaron a La Guajira con el firme propósito de servir, entre ellos médicos con formación en salud pública que entendieron que la enfermedad no solo se trataba con medicamentos, sino también con organización, prevención y compromiso comunitario.

Ejercer la medicina en este territorio significaba asumir retos que iban más allá de lo clínico.

Médicos formados en distintas regiones del país, como el autor de este relato, soy Rodolfo Hernández formado como Médico en la universidad de Caldas y magister en Salud Pública de la Universidad de Antioquia, llegue a la Guajira con la firme convicción de servir mi formación en salud pública permitió no solo atender pacientes, sino también comprender y transformar las condiciones que enfermaban a la población. Son muchos los profesionales de la salud que con recursos limitados, asumieron procedimientos complejos y salvaron innumerables vidas. Estos profesionales de la salud enfrentaron con valentía la falta de especialistas, realizando procedimientos complejos como cesáreas, laparotomías, manejo de fracturas y emergencias quirúrgicas, demostrando una profunda vocación de servicio.

Los inicios: salud con vocación en medio de la escasez

Menciono inicialmente a Emigdio García Lara, quien consolidó programas fundamentales como el materno-infantil, enfocados en el cuidado integral de la mujer, el niño y el adolescente. Allí se promovieron acciones esenciales como la vacunación, prevención de embarazo, el control del crecimiento, la nutrición infantil y la prevención de enfermedades transmisibles.

Más adelante, figuras como los doctores Praxedes Bolaño BritoFrancisco Deluque PlataConstantino Vaquero Herrera lideraron la organización del sistema de salud en el departamento, impulsando el análisis de la morbilidad, mortalidad, incidencia y cobertura de los servicios. Junto a ellos, profesionales como Salomón Ariza y Jorge Luis Bruges Mejía, Jacobo Curiel Scott, fortalecieron la estructura institucional que permitió proyectar y ampliar los servicios de salud en toda la región.Planeación, datos y expansión del sistema de salud

El desarrollo de la salud en La Guajira no fue improvisado. A través del análisis riguroso de datos —consultas externas, urgencias, egresos hospitalarios y referencias— se argumentaban ante el Estado las necesidades de ampliar hospitales, crear nuevos puestos de salud y fortalecer la medicatura rural.

Gracias a este trabajo técnico, se logró mejorar la cobertura y garantizar la remisión oportuna de pacientes hacia instituciones de mayor complejidad, sentando las bases de un sistema más organizado y eficiente.

Instituciones que marcaron una época

En 1982, el Hospital Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha, bajo la gerencia del doctor Jaime Manjarres, se consolidó como un eje fundamental de atención. Allí, junto a médicos como Manuel Bustos y Rubén Sierra Deluque, se fortalecieron los servicios clínicos y administrativos.

Posteriormente, la Clínica Ramón Gómez Bonivento representó un avance significativo como institución de segundo nivel de complejidad, ofreciendo servicios en cirugía, medicina interna, pediatría, ginecología y anestesiología, esta clínica se convirtió en un pilar de la atención médica en la región, ocupando en la época el segundo puesto en atención a consulta externa, urgencias y egresos

Una generación de médicos que hizo historia

El Hospital Nuestra Señora de los Remedios y otras instituciones fueron escenario del trabajo de una generación excepcional de profesionales, una generación de médicos que marcaron profundamente la salud del departamento. Entre ellos destacan:

• Crispín Mejía Uriana, cirujano y posteriormente líder en salud departamental

• Jaime Brito Herrera, referente en cirugía y gestión hospitalaria

• Miguel Mesa Pana y Mario Mesa Pana, pilares en ginecología y anestesiología

• Pedro Gómez Gómez, en cardiología

• Nehemías García, en pediatría

• Raúl Deluque Herrera, Miguel Pérez Bernier (ortopedia y dirección hospitalaria)

• Ari acosta médico barranquillero , quien después se especializó en pediatría un líder que dejó un legado social que no debemos olvidar

• Manuel Rivadeneira Romero, Jorge Ballesteros Bernier (ginecoobstetra y líder político)

• Milton Martínez (dermatología), Jorge Luis Mejía, Jesús María Reina (oftalmología)• A ellos se suman médicos generales y especialistas como Manuel Bustos, Ricardo Meza, Jairo Brito, Francisco Morán Álvarez, Aroldo Zambrano,

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Salud laboral y articulación institucional

El sistema de salud también se fortaleció mediante la articulación con entidades como el Distrito Diez de Obras Públicas, la Caja Departamental de Salud y Comfaguajira.

Bajo la dirección del doctor Alcides Móvil Vieco, y con el liderazgo de Luis Gómez Pimienta y el profesor Manuel Sierra Pimienta, se garantizó atención médica a trabajadores del sector público y privado.

En este contexto, médicos como Mario Hernández Mejía, José Lao Hernández y José Hernández Cave, mi persona Rodolfo Hernandez Herrera, desempeñamos un papel clave en la atención de salud laboral, llevando servicios médicos a escenarios donde la infraestructura y las condiciones eran exigentes.

El valor del equipo humano

La salud en La Guajira no se construyó solo desde la medicina. Auxiliares de enfermería como María Choles, Rosa Freyle y Emérita Rivadeneira, junto a odontólogos como Mario Quintero y Andrés Daza, y personal de farmacia como Elena Rivas, fueron esenciales en la atención diaria, Silvia luz Consuegra, enfermera jefe del Hospital Ethel Mendoza jefe del programa de tuberculosis de La Guajira.

También destacaron colaboradores como Hugo Rosado, Guillermo Flórez y Luz María Zimmerman, quienes desde diferentes roles sostuvieron el funcionamiento del sistema, Manuel Vengoechea, arquitecto del servicio social de salud, quien construyó varios centros de salud de la época, entre estos el puesto de salud de la sierra nevada.

Otras grandes profesionales que han aportado al mejoramiento de la salud de la Guajira y aunque se vinculan al sistema de salud después de la generación que les mencioné anteriormente: Alicia Soto quien llegó a la guajira a hacer rural en el hospital nuestra Sra de los remedios y al igual que otros profesionales como yo terminaría siendo Guajira por adopción, es imposible terminar este escrito y no nombrar a Ilka Curiel nutricionista referente para estas grandes generaciones, aunque ellas se vinculan tiempo después y pertenecen a otra generación de profesionales de la salud, ilka llegó a la gerencia del Hospital y otros grandes cargos.

Inicios de la Salud en territorios vulnerables

En la Alta Guajira, el doctor Luis Ramiro Uribe Uribe dejó una huella imborrable en la atención de la comunidad Wayuu, mientras que el doctor Donaldo Morón aportó significativamente desde Fonseca y Riohacha hasta su trágico fallecimiento en servicio.Desafíos persistentes: una deuda histórica

A pesar de los esfuerzos, La Guajira continúa enfrentando grandes retos en salud. La desnutrición infantil, la mortalidad materna, la falta de agua potable, la corrupción y las fallas en el sistema de atención siguen siendo problemáticas vigentes.

Las dificultades en el acceso a servicios especializados, el suministro de medicamentos y la cobertura efectiva reflejan que, aunque se ha avanzado, aún queda mucho por hacer.

Una historia de vida, lucha y esperanza

La salud que hemos vivido en La Guajira es, ante todo, una historia profundamente humana.

Cada nombre mencionado representa noches sin descanso, decisiones difíciles y vidas salvadas.

Es la historia de un sistema construido con esfuerzo, sostenido por vocación y marcado por la resiliencia de su gente. Una historia que, más que contarse, debe reconocerse.

Quiero con este escrito recordarlos, recordarnos, rendir tributo a los que ya no están, pido disculpas si omiti algún nombre, Ya son 83 años de vida, y cada día hago lo posible por mantener viva mi memoria; recordar esta hermosa etapa se ha convertido en mi mejor ejercicio y en mi mayor alegría, Porque en La Guajira, la salud no ha sido un privilegio… ha sido una lucha constante y también una expresión genuina de amor por la vida.

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