Paro, protestas, pugnas, peste

Por: Martin Nicolás Barros Choles

La letra P da para sacar muchas puntas, utilizada por el periodista Daniel Samper Ospina, en el habitual programa, cómico-satírico, denominado “Polombia”, transmitido por canales y redes sociales. La consonante encaja con policía, palo y peleas. Las protestas, las estructuran, accionan y controlan: en portales, con pendones, plantones, piedras, patrullas, pelotones, pandillas, paramilitares, pistolas, persecuciones, perdigones, puntos de bloqueos etc

El politraumatismo originado de protesta sigue en fuego ardiente, con paros sin límites, por coexistir variedades de participantes, no sintonizados entre sí. Cada uno andan por su cuenta, como rueda suelta, actuando descoordinadamente.  Algunos sectores de participantes, no se encuentran, ni siquiera participando en negociaciones con el gobierno, por lo tanto no están representado, para discutir pliegos, serie, de peticiones y propuesta, proyectadas para materializar acuerdos, que favorezca y beneficien, a un tumulto de jóvenes inconforme, por falta de oportunidades laborales, que lucha y resisten, hasta consolidar bienestar, que le sirva, para mejorar el estilo de vida.

La rancia pugna entre la izquierda y la derecha, han sido explotada, por conveniencias de la dirigencia política, sin estar comprometidos los jóvenes que participan diariamente de las protestas. Los jóvenes, no están sujeto a dirección, ni dependencia, de delegaciones que negocian con el gobierno. Actúan conjuntamente, pero se diferencias, por actitudes independiente y ajena, al objetivo que se persigue, incidiendo en vandalismos, inmiscuido para pescar de rio revuelto. Nadie duda infiltraciones de sectores, que se dedican, a acciones delincuenciales, a través de organizaciones, carteles y clanes mafioso; que disponen de medios económicos, para financiar protestas, de manera indefinida, con recursos económicos y armas, para provocar y desatar violencias, como la que estamos viviendo. Ante que distraernos en señalamiento y atribuciones, de responsabilidad en culpabilidad particularizada, mas bien procuremos la búsqueda de soluciones, de tantos problemas que nos agobian y deprimen, desde hace muchos años. Tuvo que reventar con un masivo paro nacional, que sobrepasó el primer mes, desbastando la economía, enfrentando, la policía antidisturbios con manifestantes, originando caos y anarquías, desestabilizando manejos administrativos, actividades industriales, comerciales y de servicios; con bloqueos, de vías y espacios públicos, para que el gobierno, preste la debida atención y soluciones a múltiples problemas.

En las protestas predomina el terror, departe y parte, por algunos grupos, de manifestante y de miembros armados del Estado, en represiones, que terminan en tragedias, con heridos y muertos; en sus mayorías jóvenes de clase pobre, lanzado a choques y disputas, agrestes y sangrientas. El gobierno mas que perder el tiempo, sindicando a la izquierdista, debe resolver antañas necesidades y compromisos, que siguen latente. Las represiones, no amedrantan, ni atemorizan, para generar miedo, sino que exponen a los jóvenes, para que presten servicios, en: policías, ejércitos, guerrillas y organizaciones criminales. Entre más opriman y castiguen, el inconformismo que protesta, peor se pone la situación, si no se ofrecen y facilitan, alternativas que ayuden a solventar, la criticas situaciones que se padece, con inmensas perdidas, por la polarización de criterios políticos, que hunde la esperanza, de terminar el desorden público, retornando a la normalidad, cuando se requiere con urgencia. La protesta no solo la ha promovido Gustavo Petro, como manifiesta un sector político, si no una multitud, de liberación humana. La “Patria Boba”, despertó y por fin, se sacudió de estar sumidos en: pasividad y lamentos, atemorizado y postrados en miseria, con futuro deplorable. Existe miles razones para protestar, contra carteles y mafias, que gobiernan esta nación, considerándose “Gente de bien”, estando pringados de corrupción, madre de todos los males.

Desatenciones, deberes y obligaciones; incumplidas, durante siglos, son motivos más que suficiente, para reclamar igualdad de derecho. No podrán doblegar, ni rendir las protestas, con acosos e intervenciones, de civiles armados, disparándoles a manifestantes. Tampoco claudicaran por castigos, amenazas, ni asesinatos, así tengan que morir muchas personas, por la causa. Mas que miedo por enfrentamientos, con fuerzas y armas, lo que se observa y denota, en jóvenes manifestantes, es mística, entusiasmo de lucha, valor y dignidad.

Da pesar que: intransigencias, vandalismo, represión; combinado asonadas, rebeliones y terrorismo; obstruyan soluciones rápidas, por cerrarse, en no comprender, entender, ni deponer; intereses de partes. Toca sacrificar, en arar a salidas viables, a los problemas que nos asfixian y ahogan, con soluciones que beneficien, de manera colectiva. La protesta debe superarse, no con las fuerzas, ni sometimiento, sino con diálogos y acuerdos, concertados

 Con pandemia y paro, vamos al abismo. Se requiere razonamiento, reflexión y respeto mancomunado. El gobierno tiene potestad y formula de soluciones. La declaratoria de Conmoción Interior, no es afortunada, porque altera y grava, el desorden público. El terrorismo desemboca en odio y ahondan, heridas insanables. No descarten, ni evadan el dialogo conciliatorio, para prevenir muertes humanas.

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