Por: Jesús lguarán
‘Los grandes hombres no se deben llevar a la tumba, sin que antes se pronuncien unas palabras.»
Cuando me enteré de la noticia, sentí que se eclipsaron las palabras y me bañó la mudez, me quedé sin vocabulario, no podía hablar, una frase que solo encierra tres palabras “Marcos ha muerto», encadenaron mi VOZ.
Cómo podría calificar a un hombre como Marcos lguarán, nos conocimos desde la niñez, nos criamos juntos, convivimos en la pubertad, en la adolescencia, en la adultez, cuando ya entrabamos en la vejez se nos desapareció el paladín, el caballero, el generoso, el gran guayú, el gran amigo, el familiar inseparable, un hombre con corazón de apóstol y alma de ángel se nos ha marchado y se ha marchado para jamás volver.
Conservé con ese pujante indio guayú como yo, unainolvidable hermandad, le quise y admniré sin tregua. Me subyugaban su bravura,su fortaleza de alma, su lealtad a toda prueba, su abnegación y su franqueza,me cultivó la rectitud de su criterio, lo certero de sus juicios y el buensentido con que guiaba en la apreciación de las arduas situaciones sociales y políticas, me sorprendió siempre su constante respeto a nuestra ideología conservadora y nunca lo oí quejarse de la ingratitud, admiré su genio que se traducían en los más tiernos cantares y en los más dedicados trinos.
Su oficina o su lugar de trabajo fue la extensión de la península, en ella no hubo enramada en la que no colgó su chinchorro, jagüey del que no bebiera su agua, rancho que no conociera su humanidad, vivió siempre en contacto con la escasez y el desamparo. A geniales aletazos se defendió de los vampiros que le amargaban, trabajó a brazo partido para la educación de sus hijos. Cada rasgo de su inspiración cruzaba las ásperas tinieblas, como el relámpago en la noche iluminando y sacudiendo la lejanía espacial.
Fue Marcos Iguarán un hombre millonario de espíritu, hoy gracias a sus esfuerzos, junto con su esposa Sofía Bolívar y en el más costoso sacrificio,Marco Tulio, Katerine y Shirly, sus hijos, le correspondieron con título profesional.
De su vivir cotidiano tiene mucho que aprender la juventud presente y las futuras, y su vida hogareña es un pulido espejo de pulcritud y de diafanidad.
El fruto de su esfuerzo en obras de largo estudio y fecundo pensar; a la memoria de una vida sin sombras consagrada a su etnia,al trabajo,a la juventud y a un hogar modelo; a la compañera de su vida, quien es un perfecto dechado de mujer fuerte y de dama barranquillera con sangre de india guayú por definición, a sus hijas que perpetúan con su sangre la tradición de virtud inherente a su estirpe, a su hijo que honra a quien mejor las profesiones que abrazaron y ha dejado también a quien encarna hoy la gloria de sus esfuerzos. Toda esta inefable herencia no puede valorarse en precio de oro y diamante juntos,porque es muy pobre signo para compararla.
Toda creación de virtudes y generosidades hace surgir valores inextinguibles que la humanidad reivindica como patrimonio de la especie, que el pueblo consagra con los fervores de sus efectos, y que las ciudades inscriben con ufanía en el áureo libro de la ejecutoria,pueden correr los tiempos, mudarse los estilos, complicarse los métodos y hasta variar los modos de la receptividad humana, pero quien penetró muy hondo en los enigmas de la vida y sintió en lo profundo el lacerante dardo de los quebrantos irredentos que supo traducir en elegías para ser cantadas bajo la tienda de los pelegrinos, vivirá en el porvenir tanto como las miserias humanas. De esos intérpretes rarísimos fue mi inolvidable primo Marcos Iguarán,
Marcos no ha sido arrancado, de una casa, no de una ciudad,no de un rancho, ha sido arrancado del pueblo, la despedida de Marcos semeja la caída silenciosa de una fruta cargada de perfumes y de miel que se desprende al peso de una tranquila madurez. La despedida de Marcos no es el ocaso del astro que se oculta hoy para reaparecer mañana, es el hundimiento de la sabiduría, de la hermandad, su despedida ha dejado nuestra etnia wayuu con sed de rectitud.
En el ramo político fue concejal de su municipio Uribia, fue diputado por su departamento, estuvo en la Cámara de Representante con alto honor, fue su hoja de vida un símbolo de dignidad, una firmeza que cualquier ciudadano que practique la honradez anhela imitar. Su renglón político Maicao le debe a Marcos lguarán la sede de la Universidad de la Guajira y el bus con que eI alumnado se transporta para estudiantes que estudian en Riohacha.
Es increíble que esta urna que tenemos al frente, encierre tanta historia, oculte tanta gloria, vele tanta virtud, rescate ciencia y selle tantas esperanzas.
Por mandato de Dios, la figura de Marcos ya no nos ve, ni nos oye,ni nos habla, él que fue todo ojos, él que fue todo oído, él que fue todo verbo, verbo inflamado, verbo puro verbo de Dios, por tu mente campearon siempre la generosidad y la nobleza por toda aquella línea que forjaste, no dudo que conservas aspecto de hombre, inmortalidad, tampoco dudo que los grandes hombres, como lo fuiste tú, tienen toda la tierra como sepulcro. Hoy se nos fue para siempre un hombre ilustre de sangre fecunda.
Mis palabras son al fin palabras tributo efímero que mueran al nacer. De muchos ojos están brotando lágrimas, idioma que lo expresa todo bajo el silencio. Cuando queda quien llore no se debe hablar.
iDe pie los muertos!, que ha llegado para siempre un hombre probo llamado Marcos Aurelio Iguarán, a quien el mismo Dios le sonrió cuando lo vio enmarcado en el umbral de la difícil puerta del cielo.